No es nueva la modalidad delictiva, pero se ve que la han perfeccionado para lograr sus objetivos: apoderarse de carteras, motos y todo lo que puedan sacar de los vehículos en marcha. Esto ocurre en las inmediaciones de la Villa 351 de Paraná.
El último caso se registró hoy a las 18 en Paracao y Las Vías, donde hay un ingreso al asentamiento. Una mujer transitaba en su motocicleta, con el casco colocado y una mochila. Redujo la velocidad para pasar las vías, en la maniobra tuvo que esquivar a dos jóvenes que iban caminando y al superarlos, sintió que algo pesado se le había colgado de los brazos y la cintura.
"Las Pirañas" nunca imaginaron que la mujer que iba en la moto era una funcionaria policial que cumple tareas en la Jefatura de Paraná. La mujer iba de civil y sin su arma reglamentaria.
El pánico se generó cuando la motociclista cayó al asfalto y estuvo muy cerca de ser atropellada por un automóvil. Con el casco golpeó al costado de la puerta. Se ve que algunos vecinos, o bien algún conductor que pasaba llamó al 911.
Mientras la mujer recibía patadas y trompadas, defendió como pudo sus pertenencias y en pocos minutos llegaron dos móviles que se encontraban de recorrida por las inmediaciones de la 351.
Hubo una persecución hacia el interior del asentamiento y la mujer fue reconocida por sus pares. Tras las primeras diligencias fue derivada hacia el hospital San Martín.
En tanto, dentro de la Villa fueron ubicados por personal del 911 y del Grupo Especial los dos sospechosos, de 18 y 19 años y por disposición de la fiscalía en turno se dispuso la detención. El inconveniente pasó a mayores porque la madre de uno de los acusados intentó evitar el procedimiento.
Tras un tumulto generalizado, finalmente los dos muchachos y la madre fueron derivados hacia la Alcaidía de Tribunales.
Finalmente se dio a conocer que la funcionaria de 35 años padeció golpes importantes en los brazos y piernas, por lo que se iba a aguardar su evolución.




