David Vergelin (49) tuvo un accidente en moto y lo llevaron al hospital de La Paz. De allí lo derivaron al Perrupato, a donde llegó descompensado por el lento viaje

Paciente murió luego de sufrir una odisea en un traslado en ambulancia

Por UNO
La Paz. “Yo no culpo a los médicos. Todos trabajaron muy bien, con mucha vocación. Pero la vocación no fue suficiente para salvar la vida de mi hermano y no quiero que vuelva a pasar algo así”. Marisa Vergelin plantea así lo ocurrido el 5 de este mes (hecho que recién fue dado a conocer ayer por la familia), cuando David Vergelin falleció pasadas las 22 en el Perrupato, a donde había llegado derivado del hospital de La Paz, después de un traslado muy accidentado que demoró cerca de dos horas. “Lo mío no tiene ningún interés político, como escuché por allí. Solo quiero que esto no pase más”, dijo.

Ese jueves 5, cerca de las 18.45, David Vergelin (49 años, herrero, contratado de la Municipalidad de la Paz y padre de dos hijos ya mayores) circulaba con su moto por la avenida 25 de Mayo, la principal arteria de la villa cabecera. En una de las esquinas, la moto de David chocó con un auto y sufrió una grave lesión en uno de los brazos.

“Fue en pleno centro y aparecieron inmediatamente un médico y una enfermera que estaban cerca. Le hicieron un torniquete en el brazo, porque sangraba mucho y lo llevaron a la guardia del hospital (Arturo Illia)”, contó Marisa.

Allí fue atendido (“muy bien, con mucha dedicación y rapidez”, dijo la mujer) y, después de un primer diagnóstico, se decidió su traslado inmediato al hospital regional Ítalo Perrupato. “Lo subieron en la ambulancia y se lo llevaron. Era una ambulancia nueva, la última que llegó al hospital”, aclaró Marisa, quien además indicó que en esa unidad se subió Gladys, la esposa del herido y fue quien después reconstruyó todas las peripecias de ese viaje de 94 kilómetros.

A poco de andar, a la altura del paraje Las Chacritas, la ambulancia sufrió un problema mecánico, en el sistema de refrigeración del motor y el chofer tuvo que comenzar a viajar más lento. “Mi cuñada me contó que iban a 60 kilómetros por hora, mientras pedían por radio que mandaran a otra ambulancia”, dijo Marisa. Después contó que a la altura de Las Catitas, “apareció otra ambulancia, que se dirigía a cubrir el Festival de Cueca y el Damasco, que se hacía en La Dormida. La médica que venía a cargo dijo que ellos no podían hacer ese traslado, porque debían estar en el festival”.

Finalmente, a la altura del ingreso a la villa cabecera de Santa Rosa, apareció una ambulancia que había sido despachada de urgencia desde San Martín. La unidad traía algunos módulos de sangre, para iniciar una transfusión y recuperar algo de lo que había perdido David por su arteria rota. Esta completó el traslado. “Mi hermano iba consciente durante el viaje, hasta que estaban llegando a San Martín. Ahí dijo: ‘Me siento mal’ y se desmayó. Dicen que sufrió un preinfarto en ese momento”.

El paciente ingresó en el Perrupato y pasó al quirófano, pero pasadas las 22, los médicos le informaron a la familia que había fallecido.

Salvo la rotura de la ambulancia, no habría errores en la atención del paciente. Marisa sostiene que en La Paz no había sangre disponible y que eso hubiera ayudado a darle mayor sobrevida a su hermano. Además, la mujer no se explica por qué la primera ambulancia con la que se cruzaron se negó a hacer el trasbordo. “Yo no me quejo de los profesionales. Todos han hecho todo lo posible, con mucha vocación, pero en el hospital de La Paz siguen faltando elementos para la atención de la gente”, añade.

Las fuentes médicas consultadas dijeron: “Se hizo todo lo posible”. Algunos estimaron que quizá, desde un principio, hubiera tenido que pedirse el helicóptero para efectuar el traslado, pero “esto es fácil de decir ahora”, expresó la hermana de David.