Casi 24 horas después de que Augusto Paulón recibiera dos impactos de bala, uno de ellos en la cabeza, los médicos del Hospital Cullen determinaron que la situación de salud del joven de 23 años era irreversible.
Augusto había manifestado en vida el deseo de ser donante de órganos. Inmediatamente, y con la autorización respectiva de la familia del chico, se puso en marcha un megaoperativo de ablación que podría mejorar la calidad o hasta incluso salvar la vida de ocho personas.
En las primeras horas de la mañana del sábado los profesionales del nosocomio certificaron la muerte cerebral de Paulón; quien había pasado a unidad crítica con pronóstico severo debido a la gravedad de las lesiones cerebrales.
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Del cuerpo de Augusto se rescataron los pulmones, el corazón, el páncreas, ambos riñones, las córneas y hueso. "No son muchos los casos en los que están en condiciones todos los órganos, por esto es que agradecemos a la familia y los acompañamos en el dolor", expresó el director del Cullen, Juan Pablo Poletti.
"Dos aviones sanitarios llegaron a Paraná porque el aeropuerto de Santa Fe está cerrado, más dos vehículos por vía terrestre que vinieron de Rosario", comentó Poletti a la emisora LT 10 sobre el operativo que permitió esta donación múltiple.
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El director del Cullen señáló que con esta donación, "se pudo ayudar a siete u ocho familias que tenían la esperanza de que un órgano recibido pueda cambiarles la vida".



