Por Catherina Gibilaro [email protected]
Tapar el sol con una mano es imposible. No parecen creerlo así quienes tienen la responsabilidad en el 911 de informar los hechos policiales a la Oficina de Prensa para que esta a su vez les comunique a los distintos medios.
El ataque al preventista en Guaymallén es una muestra cabal. Avisaron una hora después a fin de evitar que la prensa llegue temprano al lugar, haga la cobertura y que el caso tomara estado público.
No conformes con esto, fueron más allá con otro asalto también registrado en Guaymallén. Una familia que reside en la calle Pedernera, de San José, fue atacada por dos sujetos armados, quienes golpearon a la dueña de casa cuando llegaba en su camioneta, en lo que se denomina habitualmente “entradera”.
Ocultar información, por más grave que ella sea, es una falta de respeto a la sociedad que paga sus impuestos para que ello se vean reflejados en un derecho tan simple, pero que parece ser una utopía, como es la seguridad.




