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Lo pidió un niño de 7 años a su madre y a una amiga de ella mientras los asaltaban en una casa de Guaymallén. El dueño de la vivienda fue desfigurado y le fisuraron dos costillas, pese a que no se resistió. Fue un
“No los miren porque nos van a bajar de un cuetazo”, le dijo un niño de 7 años a su mamá
“Por favor, no los miren porque nos van a bajar de un cuetazo”.Ese fue el ruego de Lucas, un niño de 7 años, a su madre y una amiga cuando el jueves a la noche junto con otras cuatro personas fueron víctimas de un violento asalto en una vivienda de Los Corralitos, en Guaymallén. Los delincuentes, que actuaron a cara descubierta y con pistolas, se llevaron una gran cifra de dinero y desvalijaron completamente la casa de todos los costosos objetos de electrónica y una camioneta Great Wall, con patente chilena DDPV- 48. No conformes con esto desfiguraron el rostro del propietario a golpes y patadas y también le fisuraron dos costillas después de haberlo tomado con fuerza de un brazo y arrojado violentamente al piso del patio. Esta es ya la tercera vez que asaltan a esta familia.
A las dos mujeres que estaban en una habitación con el nene las tomaron del cabello cuando se habían tirado sobre el niño para cubrirlo del ataque de los delincuentes, para obligarlas a decirles dónde estaba la plata y exigirles que no los miraran. Comienza la odisea Eran las 21.30 cuando Daniel Furtado (43), dueño de la vivienda de calle Buenos Vecinos, estaba sentado en el patio con un amigo chileno, Gonzalo Peña (47), esperando el momento para empezar a cenar. De repente aparecieron delante suyo cinco delincuentes fuertemente armados –otro quedó de campana– con pistolas de grueso calibre y los encañonaron a ambos. A él lo tomaron del brazo y lo tiraron al piso cerca de la pileta, donde arremetieron a patadas y golpes de puño cuando estaba totalmente indefenso mientras le exigían dinero y le decían: “Hijo de puta, no nos mirés, no nos cuesta nada darte un cuetazo”. Luego uno le sacó el reloj y el anillo y por poco le arrancó un dedo, mientras lo insultaba. Después lo ataron con una manguera y cordones de zapatillas.Totalmente sacados también atacaron a Luis Adán Zapata, amigo de la familia, de 57 años, a quien le asestaron un fuerte cachazo en la cabeza que lo dejó sangrando.Carolina Tamiazzo (34), amiga de la familia, se percató de lo que estaba sucediendo y al grito de “cerrá que nos están robando” alertó a la esposa de Furtado, Claudia Marfitani (44), quien estaba en el interior de la casa junto con el pequeño Lucas (hijo de Carolina), quien estaba viendo televisión.Pero ya era demasiado tarde. “Uno de los delincuentes –contó Claudia a UNO– me manoteó y yo alcancé a correr con mi amiga y el nene a la pieza. Pero ya tenía dos de ellos adentro. Solamente atinamos a cubrir a Lucas para que no le hicieran daño mientras nos decían ‘culiadas ni se les ocurra llamar a la policía’, y nos pedían el dinero. Así comenzaron a vaciar todos los cajones del placard y me golpearon la pierna con uno de ellos. Yo entré en shock porque ésta es la tercera vez que nos asaltan”.Duró 20 minutos la pesadilla para desvalijarlos Mientras las mujeres seguían agachadas cubriendo a Lucas los delincuentes les decían “culiadas, no nos miren” y les apuntaban las armas en la cabeza a los tres, mientras le decían a Carolina: “Culiada, vos llamaste a la cana y te vamos a llenar de cuetazos”. Luego comenzaron a vaciar todo buscando plata y cualquier elemento de valor. En pocas palabras desvalijaron toda la casa en 20 minutos. Claudia no tiene consuelo. Mira a su esposo desfigurado mientras es acariciado por su madre, Irma, de 84 años, que no se cansaba de abrazarlo mientras él se quejaba de los dolores que tenía en todo el cuerpo.Claudia está desencajada: “Me desesperé porque más allá de lo material, aunque nos dejaron sin un peso voy al tema de los golpes a mi marido, ¿con qué necesidad si ya estaba en el piso y no se resistía?”.Finalmente como todavía no comprendiendo lo que le sucedió dijo que “yo les doy las gracias (a los delincuentes) por dejarnos con vida. Hablo desde el dolor. Nos quitan la libertad, el derecho humano de vivir en familia. Nos tendremos que ir. Verlo a mi marido así. Hoy desfigurado... ¿mañana muerto? Somos rehenes... Hace años que trabajo sólo para que los ladrones me roben. Es la porquería de este gobierno, donde no respetan tus derechos”.



