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Andrea Bustos (37) iba en una Kangoo cuando en un paso a nivel no señalizado de Fray Luis Beltrán fue arrastrada unos 50 metros por un convoy de ALL. La mujer dice que nació dos veces.

"Nací de nuevo después de que el tren me arrastró por casi 50 metros”, dijo la mujer accidentada en Maipú

Catherina GibilaroGibilaroc@diariouno.net.ar

“Yo cumplí 37 años el domingo pasado y lo festejé con mi familia, pero nunca pensé que hoy lo haría otra vez, porque nací de nuevo despuésde que el tren me arrastró por casi 50 metros”. Así comenzó a contar su nueva historia de vida Andrea Bustos de Fuentes, casada y madre de dos niños, quien a pesar del gravísimo accidente sufrido ayer a la mañana en Fray Luis Beltrán, cuando iba a trabajar, logró sobrevivir al violento impacto del convoy de ALL que arrastraba 54 vagones de carga.
La joven madre está muy dolorida por los traumatismos varios. El accidente ocurrió en el paso a nivel –no señalizado– de calle Santa Clara casi ruta 50. Si bien la Kangoo quedó destrozada, ella resultó con importantes lesiones. Sin embargo ayer pidió ser dada de alta de la clínica Pellegrina “porque sólo quería estar al lado de mi esposo y mis hijos, porque son lo más importante que tengo”. Luego se refirió a su vida cotidiana, que ayer dio un giro imprevisto. Habitualmente lleva a su hijito Renzo (2) a la casa de su madre, dado que entra a trabajar a las 8 en la fábrica de conservas Alcaraz SA, de Beltrán. Se levantó a la misma hora de siempre y debido a que su esposo, Andrés, tenía el día libre decidió que el pequeño se quedara con él. Eran las 7.40. Salió de la casa, subió a la Kangoo y partió. Llevaba 2 minutos de marcha cuando llegó al cruce del ferrocarril –a esa hora estaba oscuro– y cruzó el paso a nivel. Llegó hasta la mitad de las vías “cuando de repente vi un bulto enorme que avanzaba. No llevaba luz alguna y tampoco tocó la bocina”, aseveró mientras trataba de acomodarse en la cama por los intensos dolores que le dejó el traumatismo sufrido. El impacto fue de una violencia tal “que yo no recuerdo nada más. No tomo conciencia todavía de lo que me pasó. Fue todo muy rápido”. Aún shockeada frente al recuerdo de lo sucedido, no puede dejar de pensar qué hubiera pasado “si Renzo viajaba conmigo como todos los días. Evidentemente el destino y Dios decidieron que todo pasara de este modo”. Pero hubo algo más: “El tren nunca pasa a esa hora, suele hacerlo a las 6, pero ayer iba retrasado. Mi cuñado había cruzado con el camión delante mío y no lo vio. Mi hermana Gabriela venía atrás en su auto llevando los chicos a la escuela. Ella no vio el accidente. Vio el tren parado y pensó que se había roto”. “Creí que enloquecía” Gabriela contó a UNO que “yo hice marcha atrás y me estaba por ir por otro camino cuando mi mamá me llamó y me avisó del accidente. Me dijo que el tren atropelló a Andrea. Creí que enloquecía. No sé qué hice. Salté entre los vagones. Vi el auto de Andrea y mi desesperación era buscar a Renzo. No lo veía por ninguna parte. Lo llamaba. Gritaba desesperada y lo buscaba entre las vías. De repente siento la voz de Andrea, que alcanzó a decirme que había quedado en casa con mi cuñado. Eso me alivió pero luego comencé a gritar otra vez pidiendo una ambulancia para ella. Dije muchas palabrotas contra todos. Creo que cualquiera hubiera hecho lo mismo en una situación similar”. Beatriz, la mamá de ambas jóvenes, mima a Andrea. Le cuesta creer que su hija esté allí después de haber visto el auto destrozado. “Doy gracias a Dios. Recé tanto al Corazón de Jesús pidiendo que me la devolviera con vida. Es como si la hubiera parido de nuevo. Ella tiene dos hijos chiquitos que la necesitan mucho”, dice mientras la abraza prodigándole muchos mimos y besándola una y otra vez, como no creyendo que la tiene de nuevo con ella.

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