Por Enrique [email protected]
Lo dijo una de las víctimas del robo en un matadero de Rivadavia. Participaron en el hecho numerosas personas y se usaron varios vehículos.
“Me exigen tener todo en regla y pagar; yo le voy a exigir al Estado que se haga cargo de esta pérdida"
Un golpe muy bien estudiado y con la participación de mucha gente y muchos vehículos, para llevarse $400.000 en… chanchos. Exactamente 81 lechones faenados y 210 cerdos en pie, bien alimentados y listos para el carneo.
“Me exigen tener absolutamente todo en regla y pagar todos mis impuestos religiosamente. Ahora yo le voy a exigir al Estado que se haga cargo de esta pérdida, porque ellos no cumplen con una de sus obligaciones, que es dar seguridad”, dijo el matarife de Rivadavia que sufrió el robo en la noche del jueves.
El matadero y frigorífico Los Cisnes está en el distrito rivadaviense Los Álamos, a 300 metros de la cuenca del río Tunuyán y en una zona netamente rural donde el establecimiento se destaca, solitario, a la vera de la calle Albardón. Allí, con todas las habilitaciones y controles sanitarios correspondientes, se faena ganado porcino para terceros.
Eduardo César Romeo (32) es el cuidador del lugar y vive allí, con su esposa, Gimena (23), y su hijo de 2 años y medio. Eran las 22.30 y estaban sentados junto a una mesa, en un espacio al aire libre entre la casa y un galpón donde se guardan herramientas e insumos. “Llegó mi padre (José Eduardo, 55), que venía a saludar y a charlar un rato, y nos sentamos a tomar unos mates. En eso aparecieron tres hombres por un lado y un cuarto por el otro, todos armados y con la cara semicubierta”, contó ayer Eduardo, todavía conmocionado y mientras su familia era asistida por el personal de Asistencia a la Víctima.
Los delincuentes obligaron a la familia a entrar a la casa. Allí maniataron a los hombres y después los obligaron a tirarse al suelo. Gimena quedó libre, junto a su hijo.
“Dijeron que nos estaban vigilando desde hacía cinco días”, dijo Romeo. Los ladrones esperaron unos 20 minutos, hasta que llegó una camioneta, sería una Ford F100 azul, que se paró en el sector del frigorífico.
Allí cargaron 81 lechones faenados. Después de otros 20 minutos llegó un camión, posiblemente un Dodge, que se ubicó junto a los corrales. Allí cargaron gran parte de los 210 cerdos que esperaban ser faenados al día siguiente.
Y otros 20 minutos después llegó un tercer vehículo, posiblemente una Estanciera o Rastrojero. A este vehículo se le enganchó un tráiler que estaba en el lugar y que pertenecía a uno de los clientes del matadero. En este tráiler cargaron el resto de los cerdos.
Todo el operativo, entre cargas y movimientos de los vehículos, debe de haber durado más de dos horas. “Después nos encerraron en el baño y se fueron”, dijo el cuidador. “Esperamos un rato y cuando ya no escuchamos nada, mi mujer nos soltó. No habían cortado la línea del teléfono fijo, así que llamé enseguida a mi patrón”, finalizó el hombre. Los ladrones también se llevaron de la casa del cuidador unos $4.000 en efectivo, distintos artículos de valor y el Volkswagen Senda azul (dominio ATL 419) de Romeo.
“No les preocupó que esté todo electrificado” “Desde que estamos aquí (unos 10 años) habíamos sufrido robos menores, pero este fue muy estudiado y no les preocupó que esté todo cercado, electrificado y con sistema de cámaras de seguridad”, dijo Víctor Abraham, titular del establecimiento.
“Los 81 lechones faenados tienen que estar en una cámara frigorífica y los animales vivos también tienen que haber sido ubicados en algún lugar preparado. Esto fue muy bien estudiado”, dijo y acotó que “fueron unos $400.000 y es ganado de mis clientes, por los que tendré que responder. Pero yo voy a reclamarle al Estado, porque yo cumplo con todas mis obligaciones y ellos no cumplen con la de darnos seguridad”.
Algún testigo de la zona dijo que a esa hora vio que merodeaba por las cercanías una camioneta roja, posiblemente una Ford Ranger, que supuestamente supervisaba el atraco y lo dirigía desde allí.
Ayer el personal de la Unidad Investigativa de Rivadavia trabajaba intensamente en el caso, pero todavía no contaba con pistas firmes para avanzar.




