A Rosita Sulca la encontraron muerta. Atinó a pedir auxilio hasta último momento y llamó al 911 pero el accionar del personal de seguridad no fue el necesario. Dos policías fueron detenidos por no socorrerla. Otras dos personas cayeron por el femicidio.
"Me están matando", gritó desesperada al 911. La llamada de alerta que Rosa pudo hacer al sistema de emergencias a las 2.37 del martes fue interrumpida por una voz femenina que dijo que su tía tenía problemas mentales. La operadora avisó a un patrullero de la situación y dos policías acudieron al domicilio pero como no les atendió nadie, ni al timbre ni al teléfono que pedía auxilio, se fueron.
16 horas después de ese pedido de S.O.S, Rosita fue hallada asesinada.
Rosita Sulca era docente, tenía 48 años y era muy querida en la ciudad de Salta.
Tras aquel llamado al 911, a la tarde del martes, la policía volvió a la casa de Rosa, en el barrio Villa Mitre de la capital salteña. Una vecina había alertado que le parecía raro no verla y que las luces de la casa estaban encendidas. Cuando se dieron cuenta que se refería a la misma vivienda a la que un móvil ya había acudido, no esperaron e ingresaron por la fuerza.
Allí estaba Rosa, pero muerta. Alguien la había apuñalado.
La autopsia reveló que la mujer sufrió una muerte violenta con 17 puñaladas en su torso. Dos adolescentes, un joven de 19 años y una chica de 17 fueron detenidos por crimen.
A su vez, los policías que acudieron aquella noche a la casa de Sulca quedaron detenidos, según informó El Tribuno de Salta.




