Comerciantes que se dedican a la reparación de computadoras denunciaron a una familia que llevó un CPU robado a este negocio.
Es que al abrir el CPU, los técnicos se dieron cuenta que la computadora pertenecía a otra familia y denunciaron el hecho a la Unidad de Investigaciones.
Ordenado el allanamiento por la jueza de instrucción, Paula Arana, los policías encontraron en el domicilio de esta familia el resto de los accesorios.
Aparentemente fue robada el 25 de enero y la habrían comprado en el mercado negro. Por ahora se desconoce a los vendedores quienes habrían sido los autores del robo.
Los compradores fueron imputados en la causa en averiguación "encubrimiento".



