La desaparición y posible asesinato de Gisela Gutiérrez (24) está a pasos de develarse. El fiscal solicitó la elevación a juicio contra los dos sospechosos del crimen en Ciudad -uno como autor y otro como encubridor-. La prueba para sostener la acusación se basa mayormente en tres testigos de identidad reservada que ayudaron a reconstruir lo que ocurrió aquel julio de 2015 en La Favorita.
Los testigos A, D y F: las claves para pedir la elevación a juicio por el asesinato de Gisela Gutiérrez
Hace unos días, el fiscal de Homicidios Carlos Torres notificó a las partes del requerimiento de elevación a juicio, es decir, que Héctor Negrucho Días (34) y Daniel Peluca Quiroga (37) deben sentarse en el banquillo para ser juzgados por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y encubrimiento agravado, respectivamente. El tercer imputado que tuvo la causa, Marcos Tucán Quiroga, no llegó hasta esta instancia ya que falleció electrocutado hace algunos meses.
La defensa de Peluca Quiroga presentó una oposición al pedido fiscal y será la jueza Miriam Núñez quien dirima si el expediente está listo para ir a juicio. En esa audiencia, que tiene fecha para el próximo 27 de julio, los abogados de la madre de Gisela Gutiérrez también buscarán que se cambie la calificación a femicidio, por lo cual el Negrucho Días pasará arriesgar una pena de prisión perpetua.
Las pruebas claves del crimen en Ciudad
Desde la madrugada de aquel 20 de julio de 2015, cuando Gisela Gutiérrez fue vista por última vez con vida, su paradero se convirtió en un misterio durante varios años. La joven tenía tres hijos, estaba embarazada -producto de un abuso sexual pero había decidido tenerlo- y, si bien tenía problemas de conducta, nunca se había ausentado durante tanto tiempo de su domicilio en La Favorita.
Los padres de la joven y sus dos hermanas declararon durante esos primeros días de investigación. Todos fueron coincidentes en que Gisela estuvo en la casa de una de sus hermanas, que protagonizó una pequeña discusión con su cuñado y se retiró del lugar. Su hermana le mandó un mensaje a sus padres para que la esperaran en la puerta -era una costumbre familiar- y los progenitores vieron cuando estaba llegando, pero la chica les hizo una seña como que regresaba en un rato y cambió su rumbo. Fue lo último que supieron de ella.
Pasaron los días, las semanas, los meses, los años y el misterio continuó. Si bien en algún momento se puso la lupa sobre su ex pareja, con quien tenía una hija en común, nunca hubo prueba para sostener una acusación firme. De hecho se realizó un allanamiento en su domicilio y se pinchó su teléfono. Los resultados fueron negativos.
El 14 de noviembre de 2020 fue un día clave. Los investigadores policiales tomaron contacto con tres testigos de identidad reservada que sentaron las bases de lo que terminó siendo la hipótesis actual del hecho. En el expediente quedaron nominados como testigos A, D y F. Estos últimos dos son una pareja que tiene una relación familiar con los hermanos Quiroga y relataron que uno de ellos le confesó el hecho porque tenían la intención de alquilar la casa donde había ocurrido el crimen.
La reconstrucción apuntó a que cuando Gisela Gutiérrez se fue de la casa de su hermana terminó en el domicilio del Negrucho Días y estuvieron tomando unas cervezas. Este hombre había intentado tener una relación sexual con la joven pero ella lo rechazó diciendo "qué me voy a acostar con vos". En ese momento, el sujeto tomó un revólver que estaba arriba de la mesa, le apuntó a la cabeza en forma de broma pero se le terminó escapando un disparo que impactó en la cabeza de la víctima.
Peluca Quiroga, que estaba en el lugar, se quedó en estado de shock. Días le envió un mensaje a Marcos Tucán Quiroga donde le dijo "me mandé una cagada". Esto lo admitió el propio hombre, antes de morir, en su declaración indagatoria y además está el registro telefónico. Según la teoría fiscal, el fallecido Quiroga llegó en un Renault 12 y trasladaron el cadáver hasta un puesto llamado Los Pinos, ubicado en las inmediaciones del dique Frías, donde enterraron el cuerpo.
Los familiares de Gisela Gutiérrez esperan con ansias el juicio que terminará de develar una oscura trama y sobre todo emprenderá la difícil tarea de probar un asesinato sin un cadáver.
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