Cuatro de estos raptos ocurrieron en Las Heras y en todos se logró recuperar a la víctima, aunque generó un gran despliegue de efectivos tanto para la investigación de los movimientos de los secuestradores como para el rescate y la detención de los involucrados. “Queremos 20 kilos de fasos (cigarrillos de marihuana) y medio kilo de alita de mosca (una variedad de cocaína de alta pureza y de mayor valor)”, se oyó decir en una escucha telefónica realizada a los secuestradores que el 8 de abril último capturaron a un joven de 18 años en el barrio 26 de Enero de Las Heras y lo mantuvieron cautivo durante 47 horas. Esos captores, que en principio habían exigido $300.000 de rescate, después sumaron “las nueve pistolas 9 milímetros que sabemos que tienen”. Tanto detalle en los requisitos del rescate hizo que los investigadores pusieran la lupa también en el entorno del joven, quien resultó pertenecer a una familia involucrada en varios hechos de comercialización de drogas. “Es más, mientras estábamos allanando la casa del barrio La Alameda, en donde se recuperó al chico, su madre estaba en un juicio abreviado en un tribunal oral federal acusada de comerciar estupefacientes, delito agravado por la participación de varias personas –por lo que tiene arresto domiciliario– y de hecho confirmamos que la pareja de la mujer está presa por la misma causa”, contó un investigador lasherino que trabajó en el rescate, por el que finalmente se pagaron $50.000, aunque no hay constancia de si se agregó algo de droga.
Perfeccionan su logística Con el objetivo de controlar el territorio o quizás a sabiendas de que otra banda recibió alguna tentadora carga, ya sea para venderla o para “enfriarla” –tal como se le dice en la jerga a quienes guardan por 2 o 3 meses grandes cantidades de drogas para despistar a los investigadores–, estos delincuentes buscan secuestrar a algún familiar del líder de la organización enemiga y en el rescate exigen parte de la carga que saben que tienen. Para eso los narcos locales, que parecen ir incorporando cada vez más logística a sus golpes, infiltran a algún integrante en la banda contraria y así consiguen la información necesaria para concretar el secuestro. En el último caso ocurrido en Las Heras, los pesquisas sabían que los secuestradores eran 7, y entre ellos ubicaban a un joven apodado El Poronga, quien supo hacerse amigo de la víctima del secuestro y más tarde lo entregó. Por el caso se detuvo a 6 implicados, pero el entregador logró huir. “En la mayoría de los casos conocemos a los integrantes de esas bandas y de hecho los tenemos implicados en otros delitos; sucede que no siempre las pruebas que aportamos le son suficientes a un fiscal para imputarlos. Por ejemplo, este chico secuestrado el 8 de abril está vinculado a un asalto ocurrido el martes último en la Cuarta Sección, donde robaron un Fiat Siena, pero cuando la policía halló el vehículo, él logró escapar”, confió el comisario Camilo Uvilla, jefe de la Departamental de Policía de Las Heras.
Para cuidar el negocio no se denuncian Justamente porque saben que denunciar el secuestro pondría al desnudo el negocio al que se dedican, varias bandas pactan la entrega de las drogas, el dinero e incluso documentos de posesión de vehículos de alta gama (conocidos como 08), por sus propios medios, arriesgándose a que los captores puedan no cumplir con el trato propuesto. Sin embargo, en los 5 casos denunciados entre marzo del 2013 y abril de este año algo debió de salirse de control y por eso algún familiar del secuestrado terminó apelando a la policía. En ese lapso quedó en evidencia la disputa por la zona de El Algarrobal, donde se denunciaron dos secuestros extorsivos en 16 días del 2013. “Hay que aclarar que no son narcotraficantes de gran peso, por eso buscan crecer tomando el control de la zona. En el primero de esos golpes, el 27 de marzo secuestraron al jefe de una de las bandas y la mujer no dudó en entregar armas, droga y un vehículo de alta gama. En el otro caso, denunciado el 12 de abril de ese año, la víctima fue el hijo de uno de los líderes, por el que se entregó una importante suma y una cantidad no precisada de droga”, cuenta, resguardando algunos detalles, un investigador de ambos casos. Para los investigadores de estos casos, el primer objetivo es siempre resguardar la vida de la víctima, por lo que muchas veces se permite o no se controla demasiado cómo está conformado el rescate. “Cuando se pagan los rescates, la persona elegida cuenta con el seguimiento de un policía de civil, pero si entregan drogas las víctimas no están obligadas a demostrar de dónde sacaron o cómo consiguieron el rescate. Además si no hay pruebas de cuánto se entregó tampoco se lo puede imputar por eso”, suelta una fuente de las fiscalías federales.
Mendoza, al tope de la persecución judicial a los consumidores Un informe de la Procuración General de la Nación sobre causas iniciadas por estupefacientes reveló que el 38% de las causas por infracción a la ley 23.737 (federal de drogas) son por tenencia para consumo personal. En el tope del ranking de persecución está Mendoza: el 60,7% de las causas por drogas iniciadas durante el año 2012 (se trata de las últimas estadísticas disponibles) son contra consumidores, reveló la Agencia Nacional de Noticias Jurídicas a través de su página en internet infojusnoticias.gov.ar/. “Es una jurisdicción notable porque podés ver dentro de las tres provincias de Cuyo el distinto abordaje de lo que mira cada policía”, dijo Félix Crous, de la Procunar.
La bomba, la nueva droga de diseño que llegó a San Rafael Un alucinógeno diez veces más potente y peligroso que el LSD fue secuestrado en San Rafael en un procedimiento de rutina de Lucha contra el Narcotráfico en el Sur provincial. Le llaman “la bomba”. Fue uno de los temas de la semana.
Casos de tráfico de drogas son delitos federalesLa ley establece que las causas judiciales en las que se haya detectado tráfico de estupefacientes deben investigarse y llevarse a juicio oral y público en los Tribunales Federales, por tratarse de delitos federales, como la falsificación de moneda.
Primera condena ejemplar por el rapto de un adolescenteEn febrero de 2007, el Tribunal Oral Federal Nº1 condenó a 16 años de cárcel a cuatro implicados en el secuestro extorsivo de Cristian Letard en Maipú. Fue cuando la víctima salía de la ripiera de su padre y detuvo su rodado en el camino para trasladar a dos jóvenes que hicieron dedo. Estos lo encañonaron y trasladaron a otro lugar. La familia pagó $60.000 de rescate.