Va a juicio

Los mensajes que envió un tatuador mientras cometía un crimen: "No hay vuelta atrás, ¿tenés cal?"

La causa por el crimen de Rubén Stubbia (34), ocurrido en una casa de tatuajes en Maipú, está a pasos de juzgar a Federico Lorca (49) y Lautaro Agostini (30)

"Ya fue este culiado y no le digas a nadie pero me llenó la verga. ¿Tenes cal?". Este fue uno de los tantos mensajes incriminatorios que envió Federico Fabián Lorca (49) mientras torturaba y mataba a un hombre en su casa de tatuajes ubicada en Maipú. La investigación por el crimen ocurrido hace más de un año está a pasos de ventilarse en un juicio.

Federico Lorca y su presunto cómplice, Lautaro Gregorio Agostini, fueron atrapados prácticamente infraganti. Están imputados por homicidio agravado por ensañamiento y la Fiscalía tiene todo listo para realizar el juicio donde podrían ser condenados a prisión perpetua.

Discutir su autoría parece difícil. Ambos fueron atrapados ensangrentados en el domicilio del barrio Canciller de Maipú aquel 3 de junio. Tenían el cadáver de Rubén Atilio Stubbia (34) envuelto entre decenas de bolsas y una pileta de lona. La discusión legal será lograr determinar lo que ocurrió adentro de ese lugar. Y en ese sentido, la acusación tiene varias pruebas claves. Entre ellas, los mensajes que envió el propio tatuador mientras torturaba a la víctima.

Los mensajes que envió durante el crimen

Los teléfonos de Federico Lorca y Lautaro Agostini fueron secuestrados en la causa. El segundo de ellos no tenía información relevante ya que había borrado hasta la aplicación de WhatsApp, pero el celular del tatuador tenía una catarata de mensajes.

A algunos de sus amigos les envió mensajes desde las 5 de la madrugada hasta horas de la tarde que incluían fotos y videos de Ruben Stubbia mientras era reducido, maniatado y golpeado. "Te tengo una encomienda de La Rioja que te han mandado. Venite un rato así le pegás unas piñas, yo ya me reventé el dedo pegándole a este culiado", afirmó en uno los WhatsApp.

"Ya fue este culiado y no le digas a nadie pero me llenó la verga. ¿Tenés cal?", le consultó Federico Lorca a uno de sus amigos, quien le contestó "soltálo, pobre, si no vale la pena. No me pintan a mí esas cosas, dejalo libre al muchacho".

A otro contacto, el tatuador le garantizó que "este culiado se va en bolsa y no hay vuelta atrás". Al igual que el otro amigo, este le contestó: "No te la mandés así. Llamá a la Policía".

Para la Fiscalía, estas pruebas fueron importantes para demostrar que el riojano Rubén Stubbbia fue torturado durante varias horas antes de ser asfixiado hasta su muerte, lo que evidenció la saña que tuvieron los autores del crimen.

La declaración del cómplice del crimen

Lautaro Agostini optó por declarar durante la investigación y aportó información importante para entender el contexto del crimen, aunque siempre buscó responsabilizar a Federico Lorca. Aseguró que el tatuador le había dado alojamiento temporario a Rubén Stubbia antes de que volviera a su provincia natal.

En la previa al crimen, los 3 se habían juntado para prender un fuego, consumir vino y drogas. En ese ambiente es que comenzaron los primeros chispazos entre Federico Lorca y Rubén Stubbia ya que este último no le hacía caso a las órdenes que le daba el tatuador.

Según la declaración del sospechoso, el riojano intentó dormir un rato pero comenzaron a discutir porque la música estaba alta. Finalmente comenzó la agresión que horas después derivó en el crimen, aunque Lautaro Agostini aclaró que dijo "háganse pija ustedes pero a mí no me metan" y que se trató de una pelea.

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