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Cristian Javier Campos (27) recibió la pena de 20 años de prisión por un homicidio que ya tenía dos culpables. Su defensa logró demostrar que las pruebas contra él no eran válidas y fue absuelto luego

Lo condenaron por error y quedó libre tras 8 años

Enrique Pfaab - pfaab.enrique@diariouno.net.arSan Martín. Cristian Javier Campos tiene 27 años y los últimos 8 los pasó en prisión, purgando una condena a 20 años de cárcel. Ahora la Justicia mendocina le concedió la libertad, después de entender que la Cámara del Crimen de San Martín cometió un error.

La Corte de Mendoza, por orden de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, absolvió y le concedió la libertad inmediata a Campos, que estuvo preso 8 años por un delito por el que ya habían sido juzgadas y condenadas otras dos personas. El máximo tribunal confirmó así que la Justicia de San Martín cometió un grave error al hacer juicios e impartir condenas distintas a personas diferentes por un mismo delito.“Siempre fue muy retraído y callado. En todos estos años casi no he podido tener un diálogo normal con él. Ahora está mucho peor”, contó Edith Bunjeil, la abogada defensora, al referirse a su cliente Cristian Campos. Durante todos estos años la letrada interpuso innumerables recursos, hasta que logró que la Corte nacional atendiera y estudiara el caso.
La historia El pasado jueves Campos salió de la cárcel, después de que la Corte de Mendoza remediara el error. Ya en setiembre de 2014, el máximo tribunal de la Nación, con la firma de los jueces Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Carlos Fayt, Juan Carlos Maqueda y Raúl Zaffaroni, y la disidencia de Enrique Petracchi, había dejado “sin efecto” la sentencia en contra de Campos y le había ordenado a la Corte mendocina que aclarara los puntos de contradicción y dictara un nuevo fallo en el caso.Cerca de las 22 del 19 de enero de 2005 el obrero rural Roberto Pérez (43) fue asesinado de un balazo frente a una casa humilde de la calle Vior, de San Martín, en donde vivían su hermana Mirta Pérez, una sobrina con su esposo y un hijo de la pareja, de pocos meses.Era una noche calurosa y en ese sector semirrural, Daniel San Román (18), cuñado de la víctima, estaba tomando algo de fresco en la puerta. Dentro de la vivienda estaban su suegra, Mirta Pérez, su mujer y su bebé.Daniel había visto pasar por la calle a un grupo de hombres, pero no les había prestado mucha atención. Cuando estaba reingresando a su casa y estaba cerrando la puerta, sintió que ese grupo se acercaba gritando. Terminó de cerrar la puerta y sintió cómo empezaban a patearla desde afuera.“Mi yerno alcanzó a cerrarla, pero no hubo caso, nos rompieron el vidrio de la ventana y se metieron por allí”, contó después Mirta Pérez. Por la ventana entraron dos delincuentes, uno armado con un revólver y el otro con un cuchillo, y al menos otros cuatro quedaron afuera.A los gritos, los ladrones comenzaron a apoderarse de algunos objetos y de $12 que encontraron en la billetera de San Román, que era el pago de su jornada de trabajo.A 80 metros de allí vivía Roberto Pérez, quien escuchó los gritos. Tomó un palo y salió hacia la casa de Mirta y se encontró con los delincuentes, que ya estaban escapando. Dicen que hubo una breve pelea y sonó un disparo. Pérez recibió un balazo en la nuca, que le produjo la muerte en forma casi inmediata.Unos días después fueron detenidos cuatro hombres por este hecho y otros dos fueron considerados prófugos.En octubre de 2007  la Cámara del Crimen de San Martín, presidida por Alejandro Piña e integrada por Roberto Martínez y Salvador Arnal, condenó a Oscar Peralta (28) a 12 años de prisión y a Osvaldo Ortiz (21) a 14 años, acumulándoles otros hechos menores por los que también estaban imputados. Además absolvió a los otros acusados, dos hermanos de 18 y 20 años, por falta de pruebas.Entre otros elementos, para sostener esa sentencia se tuvo en cuenta que uno de los condenados tenía un tatuaje en una de sus muñecas, que había sido descripto y reconocido por la familia asaltada.Curiosamente, tres meses antes de esta sentencia y dos años después del crimen otro hombre había sido detenido por este mismo caso. Era Cristian Campos. La mañana del 30 de julio de 2007 el joven, que en ese momento tenía 19 años, ingresó a la guardia del hospital Perrupato con un corte en la cabeza. El herido dijo que habían intentado asaltarlo, pero la policía sospechó que en realidad Campos había robado un Peugeot 404 que un rato antes habían encontrado volcado en el cruce del callejón Fernández con el carril Costa Canal Montecaseros. Luego también lo involucraron con el homicidio de Roberto Pérez, entendiendo que era uno de los dos hombres que continuaban prófugos.El 19 de noviembre de 2008 Cristian Campos fue llevado a juicio por ese asesinato, que ya tenía condenados a dos hombres.Campos fue juzgado por una cámara laboral, que subrogó a sus pares de la cámara penal, y lo condenó a 20 años de prisión. Uno de los principales elementos de prueba fue… ¡un tatuaje que tenía en una de sus muñecas! El mismo elemento por el que ya había sido condenado otro hombre. Además se sostuvo que Campos había sido reconocido en un álbum fotográfico que poseía la policía cuando en realidad luego se comprobó que no existe en ningún prontuario policial una foto de Campos.La abogada Edith Bunjeil asumió la defensa de Cristian Javier Campos cuando éste ya estaba preso, cumpliendo la condena, y comenzó a interponer recursos, hasta que el expediente llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Cuatro años pasaron para que el máximo tribunal analizara el caso y le diera la razón. Ocho años preso estuvo Campos, hasta que finalmente lo absolvieron y lo dejaron libre. Fallecido. Roberto Pérez, la víctima de aquel hecho de sangre.

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