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Pese a ser imputados por el delito de estafa y tentativa de estafa, Mónica Abraham (44) y Carlos Morales (43) recuperaron su libertad. Analizan si deberán pagar los gastos del operativo de búsqueda.

Liberaron a la pareja acusada de fingir un secuestro para sacarle plata a un hombre

Por Sebastián Salassalas.sebastian@diariouno.net.ar / @sebasalas_

En la jornada del lunes recuperó la libertad la pareja que fingió un secuestro para sacarle dinero en efectivo a un hombre durante el fin de semana pasado. Los acusados seguirán ligados al proceso penal.Se trata de Mónica Abraham (44) y Carlos Morales (43), quienes se encontraban alojados en Contraventores desde el sábado pasado tras destaparse la mentira que tuvo como víctima a un amigo de la mujer.
La fiscal de Delitos Complejos Claudia Ríos imputó a la mujer por estafa y tentativa de estafa, en tanto que el hombre fue formalizado solamente por este último delito. Según la declaración de la víctima y la información recopilada hasta el momento, no se pudo probar que Morales participó de una simulación de secuestro realizada días atrás donde Héctor Robledo (53) entregó 2.500 pesos en efectivo.Los estafadores recuperaron su libertad ya que según el Código Penal este tipo de crimen prevé penas de un mes a 6 años de prisión (art. 172), es decir, se trata de un delito excarcelable.Fuentes ligadas a la causa explicaron que Fiscalía de Estado se encuentra analizando los gastos que demandó el operativo de búsqueda de la mujer y podría ser la propia acusada la encargada de pagarlos.Mentiras El hecho se destapó el sábado pasado cuando Héctor Robledo se presentó en Tribunales Federales denunciando que su amiga, Mónica Abraham, lo había llamado para avisarle que estaba secuestrada en un prostíbulo de San Luis.En la conversación se escuchaban voces de hombres y la presunta cautiva aseguró que si no depositaba 10 mil pesos en una cuenta bancaria, se la llevarían del país y no vería a sus hijas.Con la acusación radicada, los uniformados federales llegaron hasta la casa del barrio San Miguel donde vive la mujer y una de sus hijas hizo caer su versión. La menor explicó que se habían comunicado con su progenitora hacía poco, que estaba bien y que trabajaba como empelada doméstica en una vivienda ubicada en Guaymallén.Los efectivos fueron hasta el lugar y se encontraron con Abraham, Morales y dos hijas de 9 y 10 años. Es por esto que la causa pasó a la Justicia provincial, más precisamente en la Fiscalía Especial de Delitos Complejos.

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