Policiales Martes, 2 de octubre de 2018

Le negaron la domiciliaria al docente acusado de abusos en el barrio Unimev

El hombre de 68 años solicitó esa medida antes de llegar a juicio pero una juez se la rechazó. Está imputado por tres abusos sexuales a menores.

Los expedientes que investigan tres abusos sexuales que habría cometido un docente particular en el popular barrio Unimev, ubicado en Guaymallén, están transitando sus pasos finales. El acusado intentó salir de la cárcel antes de llegar a juicio, pero la Justicia le negó esta posibilidad.

En los últimos días la defensa de Jorge Elías Ramón Caligiuri (68) presentó un control jurisdiccional, es decir, una medida para que se revea el expediente. Esto derivó en una audiencia que se realizó este martes en horas de la mañana.

Los representantes legales del acusado solicitaron que la prisión preventiva continúe en forma domiciliaria argumentando su edad y la finalización en la etapa de producción de pruebas, lo que elimina el riesgo de entorpezca la investigación.

Pese a esto, la juez Érica Sánchez rechazó el pedido considerando la gravedad de los delitos que le endilgan a Ramón. De esta forma, continuará alojado en el penal hasta la llegada de un juicio oral por las dos causas donde se encuentra imputado.

Fuentes judiciales comentaron que la fiscal de Delitos Sexuales Virginia Rumbo realizó el requerimiento de elevación a juicio, el que será tratado ante la juez en los próximos días. En un principio, la defensa se opondrá sólo en uno de los expedientes, por lo que es cuestión de tecnicismos para llegar al debate oral por los hechos.

Aberrante

Jorge Ramón fue denunciado en marzo de 2016, cuando los padres de mellizas de 9 años descubrieron que sus hijas habían sufrido abusos cuando tomaban clases particulares en la casa del hombre, en el barrio Unimev.

Según la denuncia que radicaron los progenitores, quienes anteriormente grabaron los testimonios de sus hijas con una cámara, los hechos ocurrieron durante un lapso de dos años.

Tras esta presentación judicial, dos semanas después se sumó otra víctima de 10 años quien también acudía a clases en ese lugar.

En la causa consta que en realidad la docente era la esposa de Ramón, pero este último solía ayudarla debido a la cantidad de niños y jóvenes que asistían al domicilio. La pareja del acusado no sería cómplice ya que ella solía brindar clases en la planta baja de la vivienda y su marido lo hacía en el primer piso, según sostienen los pesquisas.