Megacausa

Las botellas con cocaína y la investigación por narcotráfico que se encamina a juicio

El clorhidrato de cocaína era adquirido en Bolivia y era llevado a un domicilio que oficiaba de cocina o laboratorio clandestino de los estupefacientes

Seis personas están cerca de un juicio oral acusadas de formar parte de una asociación ilícita que se habría dedicado al narcotráfico de cocaína y metafentamina. La banda habría funcionado en Buenos Aires, Chubut y Tierra del Fuego. Todo comenzó gracias al hallazgo de la droga dentro de botellas en Ushuaia.

La acusación sostiene que la banda operó desde abril de 2022 hasta septiembre de 2024 y estuvo dedicada primordialmente, aunque no de manera excluyente, a la realización de actividades relacionadas con el narcotráfico pero también con la trata de personas.

La organización habría captado a mujeres para que sean las encargadas de realizar el transporte de la cocaína desde Buenos Aires hacia el sur del país, aprovechándose de ciertas características personales y condiciones sociales, económicas, culturales y familiares.

Las botellas donde se ocultaba la cocaína.

Las botellas donde se ocultaba la cocaína.

El primer hallazgo de cocaína

La investigación comenzó en febrero de 2024 cuando, en el marco de un control, la Policía de Seguridad Aeroportuaria de Ushuaia detectó dentro del equipaje de una persona una botella de vino y un frasco de agua micelar cuyos contenidos parecían adulterados. Tras la intervención de un perro antidrogas, se determinó que contenía cocaína líquida.

A partir de ello, se llevaron adelante una serie de medidas que dieron como resultado la existencia de una organización de narcotraficantes cuyo máximo responsable sería un hombre de nacionalidad colombiana, que se encuentra actualmente prófugo y con una orden de captura nacional e internacional.

De acuerdo con la investigación, se pudo establecer que el clorhidrato de cocaína era adquirido en Bolivia y, luego de ingresarlo al país, era llevado a un domicilio de la localidad de Ramos Mejía, que oficiaba de “cocina” o laboratorio clandestino de los estupefacientes.

En ese departamento, las sustancias eran sometidas a un proceso químico determinado mediante el cual modificaban su estado. De esta forma, una vez que se pasaba la cocaína a estado líquido, era disimulada en el interior de botellas de vidrio de vino o de productos cosméticos que le entregaban a determinadas personas que habían sido contactadas previamente por los miembros de la organización, aprovechándose de su situación económica precaria.

A algunas de las víctimas no solo se les abonaba una suma determinada por esos servicios de transporte, sino que, además, se les pagaba el pasaje aéreo, los traslados y la estadía en el punto geográfico al que debían viajar. Según se pudo reconstruir, en reiteradas ocasiones las personas salían de los aeropuertos de Buenos Aires y llegaban hasta Ushuaia o Río Grande, donde entregaban el material estupefaciente a otros integrantes de la organización para que realizaran el pasaje de la cocaína de estado líquido a sólido. Una vez efectuado lo anterior, la droga era fraccionada para su comercialización.

En pocas palabras

  • Investigación por narcotráfico: seis personas cerca de juicio oral por asociación ilícita dedicada a la cocaína y metafentamina.
  • Hallazgo en Ushuaia: detección de cocaína líquida dentro de botellas en equipaje, iniciando la causa.
  • Operativo narco: banda adquiría cocaína en Bolivia, la procesaba en Buenos Aires y la enviaba al sur oculta en botellas.
Resumen generado por Thinkindot AI

Temas relacionados: