Débora Di Falco (21), mamá de la niña asesinada en San Luis, aseguró que pagó $20 por noche para que la cuidaran.

La mamá de Guadalupe declaró en San Luis: “Quería recuperar a mis hijas”

Por UNO

Débora Di Falco (21), madre de Guadalupe –la pequeña mendocina

torturada y asesinada en San Luis el pasado 12–, finalmente habló ante el juez Jorge Sabaini

Zapata, del Segundo Juzgado de Instrucción de la vecina provincia.

Durante siete horas narró detalles de la historia que terminó con la vida de la niña. Confesó

que volvió a Mendoza dejando a Guadalupe en manos del matrimonio de Miguel Riquelme y Dora Videla –p

resos y acusados de homicidio agravado por ensañamiento y alevosía–, y a otra hija que parió en la

vecina provincia en manos de unos amigos de éstos, para trabajar de prostituta porque en San Luis

no le iba bien. "Quería reunir dinero para volver a recuperar a mis hijas", aseguró ante el

magistrado y otros cinco funcionarios judiciales, según la información que proporcionó el diario La

República. Dijo que cuando pudo juntar efectivo se lo envió a Riquelme, así como también que fueron

varias las oportunidades en que viajó a San Luis pero el hombre y su pareja miraban por una

hendija, y al ver que era ella no le abrían la puerta.

Pasadas las 10.30 de ayer, la mujer arrancó con la declaratoria, después de lo cual fue

destinada a la seccional policial donde permanecerá hasta que se decida sobre su imputación.

El 14 de abril del 2009 señaló Débora como el día en que viajó a San Luis junto a su madre,

Graciela, y Guadalupe, entonces de tres años y medio. Ante la falta de oportunidades laborales,

Débora Di Falco confesó haber ejercido la prostitución en la calle y en una casa de citas. En

tanto, dijo que quedó embarazada de su segunda hija por un descuido con un cliente.

Una vez en San Luis, según el relato de Di Falco, alquilaron por $150 por mes una habitación

en la calle Almirante Brown y a los pocos días Graciela conoció a Riquelme, quien vivía junto a su

esposa y seis niños a la vuelta del hospedaje y les ofreció vivir en su casa. La madre de Débora no

aguantó la vida en San Luis y regresó a Mendoza. Entonces, la joven embarazada pagó –según contó al

juez– $20 a cambio de que Riquelme y Dora cuidaran a Guadalupe en la noche, además de las boletas

de luz, el tubo de gas y la ropa para los hijos del matrimonio. La situación se tensaba –de acuerdo

con lo dicho por Débora– cuando el dinero no llegaba a manos de los Riquelme.

La mendocina tuvo a Fátima, su segunda hija, el 17 de junio. "Decidí dárselas para que la

cuidaran, o sea que iba a llevar el apellido de Miguel", contó.