Fabián Pérez (49) comenzará a ser juzgado este martes por el hecho ocurrido hace un año en Guaymallén.

Juicio por asesinar a su esposa con un fierro mientras dormía, el día del cumpleaños de su hija

Por UNO

Por Sebastián [email protected] / @sebasalas:

Fabián Ismael Pérez Galvez (49) se sentará este martes en el banquillo de acusados y afrontará un juicio que podría terminar con la pena máxima que contempla el Código Penal en su contra. El hombre está acusado de asesinar con un fierro a su esposa, Miriam Noemí Videla (39), mientras dormía en la casa que ambos compartían.

La historia tuvo su desenlace violento el 28 de noviembre pasado. El matrimonio junto a sus dos hijas, de 19 y 16 años, residía en una vivienda ubicada en el barrio Argumedo de la localidad de Kilómetro 11, Guaymallén.

Si bien hacía un año que estaban separados, la mujer había aceptado que el hombre continuara viviendo en el lugar –aunque en una habitación ubicada en la parte trasera- ya que no tenía los medios económicos para alquilar una propiedad.

En la madrugada de esa jornada, el hombre se fue de la casa para llevar a su hija más pequeña a la escuela. Cuando volvió, cerca de las 8, ya tenía decidido lo que iba a hacer. Según sostiene la acusación del expediente que lideró el fiscal departamental Juan Ticheli, Pérez tomó un hierro de 50 centímetros de largo, de importante grosor y con una rosca en la punta.

El hombre ingresó a la habitación de su esposa y, mientras ella dormía, la golpeó en reiteradas ocasiones hasta tirarla de la cama.

Tras escuchar los ladridos de los perros y una queja de su madre, la hija mayor del matrimonio, que ese día estaba cumpliendo 19 años, ingresó al cuarto. El panorama que se encontró fue desolador: “Vi a mi papá parado con un fiero en la mano y en actitud violenta. Mi mamá estaba en piso y había sangre en la cama. Mi papá estaba enceguecido, quería seguir pegándole, pero me paré en la puerta y lo detuve”, relató Daniela ante las autoridades judiciales.

Pérez escapó de la casa ubicada en calle Formosa al 10805, mientras que su hija llamó a una prima que es policía. Una ambulancia trasladó a la mujer al Hospital Central, donde ingresó con un grave traumatismo encéfalo craneano. Al día siguiente perdió la vida.

Cuatro días después, luego de una intensa búsqueda policial y un pedido de captura internacional, Pérez se entregó en la Comisaría 35 ubicada en Rodeo de la Cruz.

El hombre fue imputado con la calificación de homicidio triplemente agravado por violencia de género, por el vínculo y por alevosía. La prisión perpetua es la única pena que puede recibir en caso de ser encontrado culpable por los jueces de la Tercera Cámara del Crimen –Eduardo Martearena, Diego Lusverti y Laura Guajardo-.

Relación agotada

Tal como reconstruyó el expediente durante la etapa de instrucción, desde el entorno de la pareja aseguraron que el homicidio fue el desenlace de un proceso que duró varios meses.

No era la primera vez que Pérez mostraba su actitud violenta. De hecho, dos días antes del brutal ataque, la pareja había tenido una fuerte discusión. La mujer había llegado tarde de la parrillada donde trabajaba y su esposo le había puesto el pasador en la puerta para que no pudiera entrar y ver si llegaba con otro hombre.

Si bien nunca lo había denunciado formalmente, en la cabeza de Videla estaba la idea de solicitar una orden de restricción de acercamiento, según declararon los testigos.

“Mi papá está loco. Siempre fue muy violento y alcohólico. Después lo dejó, pero siemrpe ha tenido reacciones en las que no piensa lo que hace. Cuando se pone loco tira lo que tiene en la mano”, declaró su hija mayor, testigo fundamental en el juicio que se espera que no dure más de cuatro jornada.