Por Sebastián [email protected] / @sebasalas_
El hecho ocurrió en Tupungato. La Cámara de Apelaciones confirmó la imputación por vejaciones y apremios ilegales.
Investigarán a policía acusado de detener sin motivo a su cuñado y propinarle una paliza
La Justicia confirmó el procesamiento para un efectivo policial del Valle de Uco acusado de llevarse detenido sin motivo a su cuñado cuando circulaba en moto y luego golpearlo en el calabozo por diferencias de vieja data.El expediente investiga la presunta detención de un hombre de apellido Pérez cuando circulaba en motocicleta. Una vez en el calabozo de la Comisaría de Tupungato, según su relato, un efectivo le dobló un brazo por detrás de la espalda y Juan Santis comenzó a golpearlo. El caso está caratulado como vejaciones y apremios ilegales, que prevé una pena de 1 a 5 años.
La Cámara de Apelaciones en lo Criminal no accedió a un recurso que presentó la defensa del efectivo para que se revoque el auto de procesamiento que ordenó el juez de Instrucción Oscar Balmes.El magistrado manifestó que no hay contradicciones ni en la víctima ni en el victimario. Entendió que había un conflicto previo entre ambos “por el hecho de que Pérez –denunciante- está casado con la hermana de Santis, quien no comparte esa relación porque lo considera un delincuente”.Al momento de la detención, Pérez tenía toda la documentación de su moto y no está probado que haya dicho que tomaría venganza contra la familia del Policía ya que “se trata de su propio grupo familiar”, según consideró el juez. También tuvo en cuenta los certificados médicos donde se constató las lesiones que sufrió la víctima.En contraparte, el abogado del policía dijo que “la denuncia solamente tiene por finalidad desvirtuar la resistencia y agresión efectuada a los efectivos policiales. La declaración de Pérez tuvo como exclusiva finalidad desvirtuar el delito cometido, denunciando al personal policial para evitar o tener una excusa al momento de ser imputado”.El letrado tuvo en cuenta ciertas contradicciones en lo que declaró el hombre en sede judicial y luego ante la Inspección General de Seguridad, ya que en el primer caso dijo que lo golpearon en la cabeza y en el segundo que le torcieron las manos y lo tiraron al piso.“Se detuvo a Pérez no para requerirle la documentación, sino porque conducía sin el casco y en forma peligrosa. No existe ninguna prueba que acredita la supuesta mala relación entre el imputado y el denunciante”, concluyó el representante del oficial.Quien dirimió la cuestión fue el camarista Alejandro Miguel, que terminó rechazando el recuso y confirmó el procesamiento del uniformado. “Considero que resulta ajustado a las reglas de la sana crítica racional otorgarle provisoriamente credibilidad a la versión de los hechos expuesta por Pérez”, argumentó.El juez estimó que los colegas de Santis que dijeron que no golpeó a la víctima dejan serias dudas y “denotan que existía un cierto grado de animosidad entre ellos”. Incluso planteó la posibilidad de imputar a uno de ellos por el delito de falso testimonio si es que se comprueba el hecho.




