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Martín Granjeto se desdijo de su declaración hecha en el 2003, en la que complicaba a uno de los acusados del crimen. La pena es de hasta 10 años de cárcel.
Imputarán por falso testimonio a un joven en el caso Bolognezi
Un testigo fue demorado por falso testimonio por el tribunal que juzga por segunda vez el caso Bolognezi y fue puesto a disposición de la Unidad Fiscal de San Martín, luego de que reconociera que había mentido en sus declaraciones anteriores.
La medida se tomó a pedido de la querella, pese a que en sus dichos anteriores el hombre complicaba la situación de uno de los acusados. José Luis Bolognezi fue asesinado la madrugada del 14 de setiembre de 2002. En los siguientes 12 años se cometieron muchas desprolijidades, se entorpeció la investigación y hubo muchas mentiras. Estos son los motivos por los que, todavía hoy, se esté intentando impartir justicia en esta causa y, necesariamente, se tenga que revisar minuciosamente toda la historia del expediente más polémico de la historia del Este mendocino. La historia de Martín Granjeto en esta causa es sólo un ejemplo. Al comienzo de la investigación, este joven –en aquel tiempo menor de edad, pero ahora plenamente responsable de sus actos– declaró ante la Justicia que Daniel Girala, padre de Abdo, uno de los imputados, un tiempo antes de la muerte del Kote había ido hasta el barrio La Horqueta para contratar a algunas personas (entre ellas, el Bocón Leal, un sujeto ya mencionado en el expediente) y que estas molieran a golpes al muchacho. En ese momento, Granjeto dio nombres de aquellos con los que supuestamente se había entrevistado Girala y también otros pormenores que coincidían con algunos que figuraban en el expediente. Pero este lunes, cuando Granjeto compareció ante el tribunal, dijo que todo aquello que había dicho es mentira y que había armado esa fábula sólo para cobrar la recompensa de $10.000 que se ofrecía y poder comprar un cuatriciclo. El reconocimiento de esa mentira llamó la atención de los jueces y de las partes. Pero más llamó la atención que esa mentira hubiera sido armada con datos tan precisos, que difícilmente fueran conocidos por alguien que no conociera los detalles del expediente. Pese a ser preguntado y repreguntado y que incluso se le diera tiempo para reflexionar, Granjeto insistió en que la denuncia falsa había sido armada por él y un amigo. Esto produjo una reacción y fue así como la fiscalía, querella y defensa pidieran que el joven fuera procesado por falso testimonio. Luego fiscalía y defensa terminaron decidiendo no impulsar esa acción, pero la querella se mantuvo firme. “Alguien le dio esa información para que armara su declaración. Tiene que haber sido un policía, alguien de la Justicia o un abogado. Alguien que tenía contacto con el expediente. Y el testigo se negó a indicar quién fue”, dijo el abogado Lucas Lecour, integrante del equipo de letrados querellantes que representa a la familia Bolognezi. Lo único que sonó disparatado y fuera de toda lógica en esa primera declaración fue que el testigo indicó que el empresario Girala y el padre del Kote tenían un conflicto por drogas y que ese había sido el motivo por el que Girala quería cobrar venganza.




