Nicolas Gil Pereg, de 36 años, hijo de una de las israelíes desaparecidas hace 10 días, dijo que espera que "las encuentren vivas, se tomen un avión y vuelvan a su casa, y que nadie más de mi familia vuelva a Mendoza".
Un gran misterio creció en torno a este israelí que vive en Mendoza hace casi 12 años, pero que en la última semana estuvo en el foco de atención de los investigadores, por la desaparición de Pyrhia Saroussy, de 63 años, y Lily Pereg, de 54 años.
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Llegó a las 8 de este lunes a la Fiscalía de Homicidios, donde esperó durante dos horas que lo atendieran para aportar documentación, que según él, el sabado a la mañana le había pedido el jefe de Investigaciones, José Vega.
"Me pidieron que colaborara y que aportara documentación. El jefe de Investigaciones, José Vega, me dijo que apenas la tuviera viniera el lunes 21 en la mañana y hoy vine a las 8 de la mañana y no me quieren atender. Me dicen que todos están ocupados", reclamó Nicolás Gil Pereg.
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La semana pasada allanaron tres veces su casa de calle Roca al 6.000, de Guaymallén, frente al cementerio, de donde secuestraron armas de fuego, 2 millones de pesos -entre dólares y euros-, animales muertos, hallaron manchas de sangre, entre otras cosas que son analizadas.
"No encontraron nada porque no tengo nada ilegal en mi casa, se llevaron algunas cosas pero todas legales, si hubieran encontrado algo ilegal en mi casa ya hubiese estado detenido", expresó el hijo de una de las mujeres desaparecidas.
“No me trataron bien, me hicieron quilombo en la casa y no encontraron ninguna cosa ilegal”, resaltó Nicolás Pereg.
“Yo no soy delincuente, yo no soy criminal y yo no tengo en mi casa ninguna cosa rara o ilegal. Solo tengo mis pocas cosas, mis animales que los estoy cuidando, y ellos me hicieron en mi casa un quilombo al pedo porque no hay nada en mi casa. Es más, yo les quería mostrar las cosas, pero ellos no querían que yo les mostrara, ellos querían tirarlas en el piso”, dijo y agregó: “Eso me enojó mucho porque yo les abrí la puerta de mi casa, pero ellos querían hacerlo a su manera, a la fuerza y tirar las cosas en el piso y ahora está todo en la basura, toda mi ropa la tiraron donde mis gatos hacen caca, y no puedo usar nada de esa ropa”.


