Fueron cuatro asaltantes, entre ellos una mujer, quienes se llevaron dos autos, computadoras, herramientas y otros elementos.

Fue violento el asalto en una empresa de transporte en Coquimbito

Por UNO

Por Catherina [email protected]

El sereno de una empresa de transporte internaciónal de Coquimbito, Maipú, fue blanco de cuatro asaltantes –entre ellos una mujer–, quienes luego de atarlo y tirarlo al piso se llevaron dos automóviles, dos chequeras del Banco Nación, cuatro computadoras, un microondas y numerosas herramientas de precisión. En total, considerando que un auto se recuperó, el monto de lo robado ronda los $100.000.

Todo comenzó alrededor de las 2.30, cuando Fernando Carrillo (65), sereno del depósito de la empresa Sea Land SA, ubicada en el carril Rodriguez Peña al 6000, de Coquimbito, sintió que tocaban el timbre.

Como desde su  posición no se podía visualizar bien quién lo hacía, salió de la oficina, y fue lo último que alcanzó a hacer. Los delincuentes –entre ellos una mujer– le saltaron encima y lo ataron de pies y manos, para luego tirarlo al suelo.

No conformes con esto, le pusieron sobre la cabeza una campera y la ajustaron tanto que le impedía respirar.

Una vez neutralizado, comenzaron la faena propiamente dicha. No sólo robaron todas las herramientas y otros elementos, sino también se hicieron de varios stéreos, de camiones y de vehículos que estaban guardados allí. 

Después de levantar las computadoras de las oficinas no se salvó ni siquiera un dispenser con un bidón de agua. Cargaron todo en un Peugeot 405 y en un Taunus, y partieron dejando a Carrillo al borde de la sofocación.  Como pudo, éste alcanzó a pedir ayuda.

“Es la segunda vez que nos atacan en menos de un año”, dijo a UNO el propietario de la empresa, Marcelo Simonassi, quien aseveró que “a las empresas de transporte las están castigando mucho. El robo de gomas está a  la orden del día. Es la principal tentación de los amigos de lo ajeno, ya que valen unos $ 6.000 y las revenden por la mitad. Y lo peor es que la gente se las compra, y esto es un perro que se muerde la cola”.

Luego añadió que “no hay transporte que no le hayan robado neumáticos”. Simonassi se refirió al ataque del cual fue víctima su sereno expresando: “Menos mal que se quedó quieto, porque eran muy peligrosos al estar  armados. Sin embargo, la campera que le pusieron en la cabeza no lo dejaba respirar”.

También manifestó que “los delincuentes no se llevaron la carga de los camiones porque era mosto a granel”.

En cuanto a la seguridad en la zona, remarcó que “es inexistente, es nula. No se ve presencia policial por ningún lado... Y pensar que yo pago mis impuestos para que me cuiden, pero veo que no es así”, dijo con resignación.