Por las vueltas del destino y por la inseguridad que no da tregua en Mendoza se perdió una nueva vida a manos de delincuentes. Una familia volvía de un cumpleaños cuando tuvieron un desperfecto en el auto, momento que fue aprovechado por ladrones para asaltarlos. Las víctimas se resistieron y un hombre de 64 años murió baleado.
Alrededor de las 3 de este domingo, la familia Andrada regresaba de un cumpleaños y el destino final era su casa del barrio Colombia Uno de Las Heras. Al mando del Ford Falcon iba Diego, de 27 años, acompañado por su papá Camilo, de 64, la mamá Marta (64) y otra hija, Camila (19).
En la ruta 7, a la altura de Cervantes y Los Álamos de Maipú, el vehículo se detuvo imprevistamente. Rápidamente todos se bajaron para ver qué pasaba. Camilo tenía una linterna e intentaba que el auto arrancara nuevamente, pero no hubo caso.
La solución era llamar a Fernando, otro de los hijos de la pareja, para que los fuera a auxiliar con su auto. El hombre tardó unos minutos en llegar con su Fiat 128. Cuando ya estaba ahí comenzaría lo peor.
Aparecieron dos delincuentes, de unos 25 o 30 años según describieron las víctimas. Uno de ellos tenía la cara cubierta y un arma de fuego en la mano. "No los dejamos reaccionar, apenas se vinieron nos abalanzamos contra ellos", contó Fernando a Diario UNO.
"Fue muy fuerte la escena. Veía a mi viejo pelearse con uno de los tipos y a nosotros nos disparaban en los pies", dijo Fernando Andrada, hijo de Camilo.
"A mi me apuntaron y no pude hacer nada más. Mi viejo forcejeó con uno de ellos y se cayeron al piso. No me di cuenta que le dispararon a él. A mi y a mis hermanos si nos tiraban en los pies", agregó.
"De repente veo que se van corriendo y yo me fui a buscar a mi papá para saber cómo estaba. Se quejaba de dolor. Lo cargué conmigo y ahí vi que estaba herido, me manchó todo con su sangre".
"Yo todavía no caigo, no lo puedo creer. Mi mamá y mi hermana están shockeadas. Estamos destrozados", afirmó Diego Andrada, otro de los hijos de la víctima.
Camilo llegó sin vida al Hospital Central. Una bala impactó en el costado izquierdo de la espalda y le ocasionó la muerte. El ladrón con el que se peleó no fue quien le disparó, si no el otro sujeto que tenía a toda la familia amenazada con el arma. Los malvivientes escaparon corriendo sin robar nada, al parecer hacia una villa cercana.
El caso lo tomó la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, quien ya cuenta con las primeras testimoniales. Hasta anoche no había detenidos ni sospechosos identificados.
Los familiares de la víctima anoche comenzaron con el velatorio y en el barrio era profunda la conmoción.
Camilo Andrada era un pintor que trabajaba por su cuenta. Vivía con su esposa, dos de sus hijos y tenía un nieto. Hace cuatro meses había sido operado del corazón.
Un hecho igual, hace un mes
Cristian Reyes fue asesinado el sábado 12 de noviembre en Agrelo, Luján, alrededor de las 18.30. El joven, oriundo de Vista Flores, Tunuyán, había estado en Ugarteche junto con dos amigos realizando compras en la feria.
Cuando regresaban al Valle de Uco tuvieron una falla en la camioneta Ford F-100 en la que circulaban, por lo que debieron detenerse al costado de la ruta 40. Allí, Reyes y quienes lo acompañaban, Juan Ramírez (47) y su hermano Pascual (53), fueron abordados por cuatro sujetos con fines de robo. Las víctimas se resistieron y dos de ellos terminaron heridos.
Reyes llegó al centro de salud de Ugarteche con una herida de arma de fuego en la axila izquierda que le provocó la muerte. Este caso tiene a un hombre detenido en la cárcel, dos menores a disposición de la justicia y un sujeto prófugo.



