Cuatro meses pasaron desde que Miguel García (29) perdió la vida en Las Heras. Uno de los imputados está cerca de recibir la prisión preventiva, en tanto que su cómplice pidió acordar una pena.

Entró en instancias decisivas la causa por el policía que murió en una persecución motorizada

Por UNO

Por Sebastián [email protected] / @sebasalas_

El expediente que investiga la muerte del policía Miguel Ángel García (29), quien falleció en Las Heras a mediados de mayo pasado en medio de una persecución, se encuentra transitando las últimas medidas investigativas para llegar a juicio.

La causa desde un principio está liderada por la fiscal departamental Gabriela Chaves y tiene sindicados a Jorge Gil Exequiel Rosalez y Alejandro Barros, ambos de 19 años, conductor y acompañante de la moto que encerró al policía y provocó el fatal desenlace.

El primero de ellos se encuentra en la penitenciaría provincial imputado por homicidio con dolo eventual –durante el hecho se representó que podía producir consecuencias fatales- y resistencia a la autoridad. Su cómplice recibió la calificación de resistencia a la autoridad y desobediencia –la pena para estos delitos no supera el año-.

La situación de Gil Rosalez hasta el momento se ha mantenido inalterable. Sus representantes legales no han pedido cambio de calificación en el expediente –al menos no de manera formal- y han solicitado una reconstrucción del hecho. Esto es llamativo para las autoridades ante la dificultad de volver a representar una acción que se realizó en movimiento, por lo que pidieron más precisiones sobre las dudas que tienen al respecto.

Hace pocas semanas la fiscal recibió el informe completo de Policía Científica donde se evidencia que hubo un contacto entre los dos rodados y que Miguel García puso su pie en los rayos de la rueda de la moto de los sospechosos. De todas formas, no se puede establecer si esta acción la hizo de modo intencional o en forma defensiva.

Con respecto a Barros, al tratarse de un delito excarcelable se encuentra en libertad. Sus defensores pidieron la suspensión de juicio a prueba, es decir, que el joven admite su culpabilidad en los hechos y van a un arreglo de condena con las partes. Si bien formalmente se puede tomar esta medida, Chaves anticipó que consultará con el fiscal de Cámara Darío Tagua para definir la situación.

Una vez determinadas estas instancias, la fiscal de Las Heras-Lavalle solicitará la prisión preventiva para Gil Rosalez ya que ha reunido casi todas las pruebas necesarias para la etapa de instrucción. Si la Justicia de Garantías accede, solo será cuestión de tiempo para que la causa sea elevada a juicio.

El policía Miguel García estaba a punto de ser padre por segunda vez.

Persecución fatal

Miguel García pertenecía a la Unidad Motorizada de Acción Rápida (UMAR), estaba casado y al momento de su muerte su esposa estaba a días de tener el segundo hijo entre ambos. El 14 de mayo pasado comenzó una persecución contra una moto Honda de 125 cilindradas en la Cuarta Sección.

García y otro uniformado motorizado siguieron a los sospechosos hasta el barrio Cementista II, donde las tres motos cayeron al asfalto en la esquina de Bombal y Los Pinos. Los pesquisas sostienen que los malvivientes encerraron a García, quien terminó golpeando su rostro contra un árbol y cayendo en una acequia.

Los fugitivos perdieron el dominio del rodado pocos metros adelante, al igual que el otro policía, que desenfundó su arma y comenzó a disparar contra los jóvenes, quienes salieron corriendo en distintas direcciones. Barros fue atrapado a pocas cuadras por los transeúntes y Gil Rosalez dos días después tras un allanamiento en el barrio San Martín de Ciudad.

Tras el incidente, Miguel García fue trasladado al Hospital Central pero perdió la vida a las pocas. El hecho causó mucha conmoción en la fuerza policial ya que se trataba de un policía reconocido por crear el cuchillo policial Yarará que utiliza la UMAR.