Con el cuento de revisar un gabinete de gas atacaron a 2 ancianos, al hijo y a un peluquero que fue a la casa. A la mujer le taparon la boca y la nariz, luego la tomaron de brazos y piernas para llevarla hasta la cocina.

En un violento asalto en la Sexta Sección se llevaron $120.000

Por UNO

Por Catherina [email protected]

Un asalto de extrema violencia cometieron cuatro sujetos –dos de ellos armados– en la vivienda de dos ancianos en la Sexta Sección de Ciudad, de donde se llevaron la suma de 120 mil pesos entre dólares y moneda nacional y alhajas de un cuantioso valor. También fue atacado un hijo de la pareja y el peluquero que iba a cortarle el cabello al dueño de casa.

En este caso el ardid utilizado por los delincuentes fue la revisión de un gabinete de gas que no estaba en la pared de la vereda sino colocado dentro de un garaje.

Este nuevo suceso, que podría haberse producido por una “batida”, ocurrió ayer a las 11 en una vivienda de la calle Olascoaga de la Sexta Sección, de Mendoza, cuando un hombre tocó el timbre. La dueña de casa, de 82 años y cuyo nombre se reserva por razones de seguridad, fue a ver quién era y el sujeto le dijo: “Vengo a controlar el gabinete de gas”.

La señora, confiada, y mientras su hijo y su esposo, de 86 años, estaban dentro de la casa le abrió la puerta del garaje donde estaba el gabinete. Pero detrás del primer hombre entraron tres más. Uno de ellos primero le tapó la boca y casi la ahoga porque también con la mano hizo otro tanto con la nariz. Luego, otro de los delincuentes la tomó de los brazos y un segundo de las piernas, llevándola”como una bolsa de papas”, dijo a Diario UNO Rodolfo, hijo de la pareja. “Yo estaba hablando con mi esposa por teléfono porque había venido a la casa de mis padres dado que iba a llevarlo a él al médico. De repente aparece un hombre en la cocina y me sorprendí al verlo. ¿Con quién estás hablando?, me preguntó apuntándome con un arma, y me cortó la llamada. Luego me advirtió ‘no te hagas el vivo porque te quemo’. Esto mientras me colocó una pistola 9 milímetros en el cuello”.

Acongojado por lo que le tocó vivir siguió relatando: “Cuando yo vi cómo llevaban a mi madre, como una bolsa de papas, me les fui encima y los empujé a los dos. Esto hizo que mamá cayera al suelo. Y pensar que ella tiene una operación en la cadera y además osteoporosis. Creí que me volvía loco. Como pude la levanté y la senté en una silla. Creo que ellos no me mataron porque o les di pena o no les importó hacerlo. El riesgo fue grande”.

“En ese momento –prosiguió Rodolfo– llamaron a la puerta y era el peluquero que venía a cortarle el cabello a mi padre. También a él lo amenazaron, esta vez con un cuchillo de gran tamaño en la espalda, y lo entraron a los empujones. Yo a mi madre, quien estaba temblando mucho y con un machucón en la cara, le iba dando de a poco vasos de agua, mientras mi padre, quien camina con andador, y su peluquero fueron obligados a sentarse con la amenaza permanente de un arma”.

Los delincuentes, que tenían entre 25 y 30 años y actuaron a cara descubierta, subieron a la planta alta y comenzaron a revolver todo “dejando las habitaciones en un estado calamitoso”, agregó Rodolfo, quien apuntó: “De este modo se hicieron de la suma de U$S6.000 de un juicio que había ganado mi papá, $20.000 y también alhajas antiguas cuyo valor no puedo estimar porque hay que considerar cuánto valen desde el punto de vista afectivo”. 

Mientras estaba dialogando con UNO llegaron dos cerrajeros “para cambiar todas las cerraduras. Espero que sirva de algo, porque no se salva nadie de esto. Fíjese que también hoy aquí en la esquina y a plena luz del día rompieron el vidrio de un auto para llevárselo, casi a la misma hora que los asaltantes estaban en nuestra casa”, concluyó.

►"A los delincuentes que me apuntaban, o les di pena o no les importó matarme. El riesgo fue realmente muy grande” (Rodolfo, hijo de la pareja, quien también fue víctima).