Por Leonardo [email protected]
Yael González, de 19 años, se presentó ante la fiscal Claudia Ríos acompañado por el abogado de Pobres y Ausentes. Se le comunicó que está imputado y se le ofreció declarar pero no lo hizo.
El presunto asesino serial se abstuvo de declarar por el doble crimen de la Sexta Sección
Yael González (19) quedó formalmente imputado por el doble crimen de la Sexta Sección. La fiscal le ofreció declarar y se negó. La investigación no sólo se centra en este caso, también en otras posibles víctimas que tenía anotadas el sospechoso.
Pasó poco más de un día encerrado en un calabozo del Palacio Policial el joven que se presume podría ser la mente criminal más extraña de la historia de Mendoza. Durante ese tiempo estuvo solo, custodiado por un policía que lo observó mientras hacía ejercicios físicos y durante distintos momentos. Comió naturalmente y no se lo vieron ni alterado ni nervioso, confió una fuente ligada a la investigación.
Este jueves fue llevado ante la fiscal de Delitos Complejos, Claudia Ríos, quien le comunicó que estaba acusado por el doble homicidio de Hugo Montesino (49) y su madre Teresa (65) quienes fueron asesinados en su vivienda de la Sexta Sección.
El homicida, después de apuñalar diez veces a Hugo, le cortó el dedo anular de la mano derecha. Cuando este miércoles detuvieron a Yael y allanaron su vivienda de calle Las Heras, encontraron en el interior de un termo el dedo de la víctima. Estaba disecado y en perfecto estado.
Este no fue el único hallazgo que le llamó la atención a los pesquisas. También encontraron escritos del joven sobre cómo llevar adelante un asesinato y no dejar pistas, un listado de víctimas y una serie de contactos, mails y teléfonos, a quienes consultaba por sus servicios sexuales o quienes habían sido sus clientes.
Hasta este miércoles el imputaba era lo que se denomina como un taxi boy. Esta actividad, que suele ser muy discreta, era ideal para sus proyectos criminales.
Pero no sólo eligió una actividad para darle rienda suelta a sus placeres sexuales y homicidas, también decidió estudiar Criminalista. No alcanzó ni a cursar, pero iba a adquirir un gran conocimiento técnico de cómo actuar en un crimen y quizá hasta ingresaba a la Policía, donde iba a tener que investigar sus propios asesinatos.



