Por Soledad [email protected]
El padre del jefe de la barrabrava del Tomba dio su testimonio sobre lo ocurrido el 15 de enero del 2010 y señaló que su hijo estaba preocupado por las agresiones que recibían de la banda de Araya. También declaró la esposa de una de las víctimas.
El padre del "Rengo" Aguilera complicó al Gato Araya por el doble crimen del Carrizal
Carlos Aguilera, padre del jefe de la barrabrava del Tomba, Daniel El Rengo Aguilera, declaró en el juicio por el doble crimen ocurrido en enero de 2010 en El Carrizal, en una propiedad de los Aguilera.
“Lo único que sabía es que tenían miedo porque El Gato y su banda tiroteaba a los amigos de mi hijo”. Por esta causa están acusados Marcelo El Gato Araya y otros tres hombres que serían de su banda.
En la mañana del 15 de enero de 2010 Carlos Aguilera llevó a los albañiles Darío Echevarrieta, conocido como El Chochán, y a José Ceferino Escudero, alias Chirola, hasta su casa del barrio El Coral, de El Carrizal de Abajo, donde iban a hacer unas reparaciones.
“A las 18 los fui a buscar y me llamó la atención que no estaban afuera, no me abrían y la música estaba a todo volumen”, relató ante el tribunal de la Sexta Cámara del Crimen Carlos Aguilera.
“Entré por el portón y les dije: ‘Salgan, déjense de joder’, pero no salían. Hasta que entré y encontré en una habitación al Chirola tirado, con los ojos abiertos, boca arriba y lleno de sangre. En la otra pieza encontré al Chochán que estaba de costado y había sangre en la pared como que se había arrastrado herido”, manifestó Aguilera quien se encontró con la escena del crimen.
“Después un policía me dijo que en una pared en la habitación donde estaba Echevarrieta (El Chochán) estaba escrito con sangre ‘Sos vos Rengo’”, agregó.
Aguilera sostuvo que las víctimas eran como hijos para él: “no mataron a dos personas, mataron a dos hijos. Quien hizo esto sabía que El Chochán era más que un hijo en mi casa”.
Poco antes del crimen, Chirola le habría dicho a Carlos Aguilera que tenía miedo porque Héctor El Hueso Morales y otro hombre de apellido Barroso, ambos aliados de Marcelo Araya, lo encontraron cerca de la rotonda de los Bomberos de Luján y lo siguieron.
El Hueso Morales junto a Ricardo Ferreyra Ervidia son los principales sospechosos y están acusados de haber asesinado a sangre fría a los dos albañiles.
Según un acta policial, en el lugar del hecho el padre de Daniel Aguilera habría dicho que lo ocurrido era obra de Marcelo Araya, relacionado con el tema de drogas y que en realidad querían matar a su hijo.
La esposa del Chirola
Patricia Elizabeth Marchena fue la primera en declarar por el homicidio de su marido, José Ceferino Escudero, y su compañero de trabajo Darío Echevarrieta.
La mujer relató que una o dos semanas antes de ser asesinado, el hombre llegó a su casa del barrio La Gloria, en Godoy Cruz, muy alterado, se agarraba la cabeza y decía “tengo miedo, tengo miedo, me vio El Hueso”, a quien conocía por ser vecinos.
“Nunca supe qué pasaba. Me dijo que preparara una muda de ropa para mi, para él y para nuestro hijo porque nos íbamos a ir del barrio. Pero más tarde me dijo que no nos íbamos a ir y que estaba más tranquilo porque la bronca no era con él.
“El día que falleció yo discutí con él porque yo quería ir a la casa de Aguilera donde trabajaban así al mediodía les preparaba la comida, pero me dijo que no”, recordó la mujer.
Los testigos coincidieron
“La música estaba muy fuerte”, fue lo que recordaron cuatro testigos que el día del doble crimen estaban en casas cercanas a la de los Aguilera.
Eran propietarios que viven allí y en otros casos moradores circunstanciales que alquilaron una casa por el fin de semana quienes coincidieron en el relato.
Nadie vio nada extraño, pero todos escucharon la música. Una mujer que vive a unos 80 metros de esa casa señaló que cuando se levantó de la siesta, alrededor de las 17 “la música estaba extremadamente fuerte”, pero no fue a quejarse por el horario.
Una joven declaró que había alquilado a una cuadra del lugar del crimen y que alrededor de las 16 escucharon música muy fuerte. Horas más tarde se enteró por la Policía lo ocurrido.
Otro testigo clave es un hombre encargado del barrio El Coral, de El Carrizal. Señaló que el día anterior del crimen un hombre le preguntó dónde estaba la casa de los Aguilera. “Estaba en un auto desde donde me preguntó dónde quedaba esa casa, como suelen preguntar por otros vecinos”.
“Era de cuerpo grande, robusto y de unos 30 años”, recordó, quien al parecer iba acompañado de otro hombre de pelo corto y oscuro.



