En las sombras de la Carretera de las Lágrimas, un tramo complejo de una ruta en Canadá, se esconde uno de los enigmas más escalofriantes de la historia reciente del país: la desaparición de una familia compuesta por padre, madre y 2 niños.
El misterio de la pareja con 2 hijos que fueron a una oferta de trabajo y desaparecieron para siempre
La desaparición de un matrimonio con 2 niños ocurrió en 1989 y todavía no hay respuestas concretas sobre qué ocurrió
Ocurrió el 2 de agosto de 1989. Los tristes protagonistas son la familia compuesta por Ronald Jack (26), su esposa Doreen (26) y sus hijos Russell (9) y Ryan (4).
Ese día decidieron abandonar su humilde hogar para perseguir una oportunidad laboral que prometía cambiar sus vidas. Pero en realidad, marcó el camino de una desaparición que aún no tiene respuestas.
La desaparición de la familia Jack
Ronald y Doreen Jack eran una pareja joven de un pueblo indígena de Canadá. Para ellos, la vida era dura. En 1988, el padre sufrió una lesión en la espalda que le costó su empleo en una aserradora y cayeron en la pobreza extrema.
El 1 de agosto de 1989, alrededor de la medianoche, un hombre blanco de unos 35 años contacto a Ronald Jack en un bar. El extraño, cuya identidad sigue siendo un misterio, ofreció un empleo temporal en un campamento maderero a 40 kilómetros de distancia.
La familia no lo dudó ni un segundo. En la madrugada del día siguiente subieron a una camioneta oscura. La puerta se cerró, el motor rugió y se perdieron en la oscuridad de la ruta, rumbo al oeste. Nunca regresaron.
Pasaron 3 semanas antes de que la alarma sonara. La madre de Ronald Jack avisó a las autoridades sobre la desaparición pero la investigación inicial fue un desastre: testigos poco fiables, descripciones vagas del extraño y un sesgo sistémico que minimizaba casos indígenas.
La ruta de los desaparecidos
El caso se vinculó pronto a una ruta de 725 kilómetros donde se han registrado al menos 18 desapariciones de mujeres indígenas entre 1969 y 2006, muchas atribuidas a asesinos en serie o depredadores oportunistas. La zona remota, con bosques densos y tráfico escaso, era ideal para crímenes impunes.
En 1996, una pista anónima sacudió la investigación. Un hombre llamó a la policía de Canadá y susurró: "La familia Jack está enterrada en el extremo sur... rancho". Colgó antes de más detalles. Sin embargo, búsquedas en propiedades rurales no encontraron ningún cadáver.
Incluso búsquedas recientes, como la de 2019 en una propiedad privada, excavaron terrenos con excavadoras y perros rastreadores, pero solo hallaron huesos de animales. Pasaron 35 años y la desaparición de la familia Jack sigue siendo un misterio.




