Una estafa con cheques robados. Una secuestro extorsivo en venganza. Un rescate cercano a los $200.000. Tres detenidos. Una investigación federal que se viene manejando con estricto hermetismo en Mendoza desde mediados de marzo pasado está por vivir días claves para definir la situación de los sospechosos.

Eran las 22.40 del 16 de marzo. Un celular en Rivadavia comenzó a sonar con insistencia. La dueña del teléfono atendió la llamada que provenía de su hermano, Luciano Arayes. Nunca se imaginó lo que iba a escuchar: el joven le suplicó que juntara 800 mil pesos porque lo habían secuestrado. De fondo se escuchaban gritos y golpes contra la víctima. El plazo que pusieron los secuestradores fueron las 5 de la mañana del día siguiente.

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Enterados de la situación, los padres de Lucho Arayes notificaron a la Policía pero le pidieron que no intervengan en el rescate ya que los delincuentes habían amenazado con matar al rehén si "había ruido", en referencia al accionar policial. Comenzaron a pedir dinero al resto de los familiares y a negociar con los secuestradores. El pacto fue entregar 185 mil pesos en efectivo en las inmediaciones de la rotonda del avión, en Las Heras. Hasta allí se dirigieron, dejaron una bolsa con el dinero y con sus teléfonos celulares.

Cerca de las 6, el rehén logró llamar a un amigo. Le dijo que había sido liberado sobre ruta 40 en las inmediaciones del Parque Industrial de Las Heras. La Policía fue hasta el lugar y se encontró con la víctima, quien presentaba varias lesiones producto de los golpes que recibió durante las horas que duró el secuestro. Comenzó una investigación federal que hoy por hoy tiene 3 detenidos y apunta a una venganza.

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Estafa, venganza y secuestro

Los pesquisas decidieron como primera medida tomar declaración a las víctimas pero también intervenir sus celulares, ya que los secuestradores de los devolvieron a Arayes cuando lo liberaron. Allí se comenzó a tejer una hipótesis que fue tomando fuerza con el avance de la investigación.

Luciano Arayes declaró y aseguró que ese día había pactado en reunirse con unos sujetos que vendían dos autos -un Peugeot 206 y un Renault Clio-, los cuáles había contactado a través de un amigo que vio la publicación en Facebook. Cuando llegó al lugar, a pocas cuadras del club Huracán Las Heras, se encontró con el presunto vendedor. Según su relato, este hombre le dijo que debían dirigirse a otro lugar donde quedaban algunas autopartes del vehículo a comprar, pero cuando se subió al rodado se encontró con otras personas. En ese momento comenzaron a golpearlo y a amenazarlo con armas de fuego. Lo vendaron y lo llevaron hasta un domicilio donde quedó maniatado. La víctima declaró que hasta amenazaron con abusarlo sexualmente en el transcurso del secuestro.

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El joven aseguró que a uno de los sujetos le decían Chino y otro era Pipi. Con estos datos, la División Antisecuestros Extorsivos comenzó a trabajar en identificar a los sospechosos, además de que el auto en el que se movieron fue captado por cámaras de seguridad de la zona.

La causa tomó mayor fuerza cuando de las escuchas telefónicas surgió que Lucho Arayes integraría una banda liderada por dos presos dedicada a estafas. La maniobra era que los reos conseguían cheques apócrifos o robados, los cuáles entregaban a Arayes para que realice compra de vehículos en las cuales las víctimas luego no lograrían cobrar el dinero.

Así fue que determinaron que el 1 de marzo pasado el joven había estafado de esta forma a un mecánico radicado en la zona de los Cinco Mil Lotes, en el norte de Las Heras, a quién le pagó la compra de un Chevrolet Aveo con un cheque que había sido robado. Así fue que identificaron y detuvieron a Jonathan Cruzate como uno de los presuntos secuestradores. También fue capturado su tío -se reserva su identidad por pedido judicial- quien es el propietario del vehículo que utilizaron los secuestradores. El otro sospechoso en ser identificado y atrapado fue Nicolás Chino Fredes.

Los tres sujetos están imputados por el delito de secuestro extorsivo agravado por tener éxito en el pago del rescate y por la participación de 3 o más personas, el cuál prevé una pena de entre 10 y 25 años de cárcel. Todos se encuentran procesados, en el penal y con prisión preventiva.

Los abogados defensores de Jonathan Cruzate y su tío -Susana Soleti y Guillermo Yornet, respectivamente- presentaron una apelación. Se espera que a mediados de octubre se realice una audiencia ante la Cámara Federal de Apelaciones para resolver la situación de los sospechosos.

Trascendió que los principales cuestionamientos apuntará a que la víctima no se ha presentado para realizar una rueda de personas argumentando que tiene traumas tras el secuestro y además padece un problema de adicción a las drogas.

Por otro lado, el dueño del vehículo es el único sospechoso que ha declarar en la causa. Explicó que había dejado su auto en el taller mecánico de su sobrino para ser reparada y aseguró que no sabía nada sobre el secuestro. Sin embargo, desde la Fiscalía Federal remarcaron que presentó algunas inconsistencias respecto al tiempo que estuvo el vehículo en el taller y al dinero que habría pagado por el arreglo.

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