La muerte de Miguel Ángel Páez (20) ocurrió en la madrugada del sábado y tiene varios cabos sin atar.

Dudas por el asesinato de un joven a la salida de un boliche en la Alameda

Por UNO

Por Sebastián [email protected] / @sebasalas_

Una pelea en un boliche ubicado en la Alameda terminó con un desenlace fatal el fin de semana pasado. Los investigadores trabajan arduamente en identificar los agresores y determinar las causas del crimen que tuvo como víctima fatal a Miguel Ángel Páez, de 20 años.

El hecho ocurrió en la madrugada del sábado en el boliche Cocodrilo, ubicado en ese paseo de la Cuarta Sección, entre calles Maipú y Chacabuco, zona que hace varios años se ha inundado de bares y boliches.

Páez acudió al local bailable junto a su primo, Joel Jonathan Báez (24), su hermana y otro amigo. En un momento de la noche, se desató una riña en el interior del establecimiento que terminó con Páez inscosciente en las afueras del establecimiento.

El joven recibió un golpe con un elemento contundente en la cabeza y quedó tendido en estado de inconciencia en la esquina de San Martín y Chacabuco. Minutos después ingresó al Hospital Central donde le diagnosticaron traumatismo encéfalo craneano. El joven sufrió muerte cerebral y sus familiares autorizaron al Incucai a la ablación de órganos.

Varios puntos sin cerrar

La versión más firme que tiene por estas horas el expediente liderado por la fiscal departamental Daniela Chaler es la de una riña en el interior del boliche por un “problema de polleras”.

El testimonio del primo de la víctima fatal es el más importante ya que estuvo al lado de Páez al momento del incidente, aunque es confuso y no recuerda algunas escenas. El joven explicó que se inició la pelea en el local con otros jóvenes por una chica y los encargados de seguridad los sacaron al exterior.

En la esquina de San Martín y Chacabuco, los agresores comenzaron a arrojarles piedras y adoquines hasta que uno impactó en la cabeza del joven de 20 años y le causó la muerte horas después. En la escena no se levantó ningún elemento que tuviera rastros dactilares de alguna personas.

Joel Báez no pudo identificar a los agresores aunque se mostró capaz de reconocerlos, por lo que la Justicia espera para mostrarle un libro con un centenar de fotos y esperar que reconozca a alguno.

A la par, los sabuesos policiales se encuentran analizando las grabaciones de las cámaras de seguridad que posee el Ministerio de Seguridad para observar si se pudo tomar parte del hecho, aunque hasta el momento los resultados han sido negativos.

En las próximas horas también se les tomará declaración a los patovicas que sacaron a los protagonistas de la pelea del boliche, para determinar si pueden individualizarlos. De todas formas, los pesquisas policiales no dieron por descartado que tengan alguno grado de responsabilidad en el hecho. “Están todas las hipótesis abiertas”, aseguraron.

Allegados de Miguel Páez aseguraron que el joven tenía mil pesos en la billetera, que iba a utilizar en la tarde para comprarse ropa, aunque este dinero no apareció tras el violento incidente.