Los hermanos, de 15 y 9 años, jugaban con pirotenia y sin querer incendiaron el techo del quincho que está en la terraza de su casa. Los Bomberos controlaron las llamas y no hubo víctimas.

Dos adolescentes incendiaron con una bengala el quincho donde iban a pasar Noche buena

Por UNO

A escasas horas de la nochebuena, dos chicos de la Cuarta Sección de Ciudad comenzaron la tarde conpetardos y las clásicas "cañitas voladoras". Una de ellas cayó en el techo del quincho en la

terraza y desató un incendio que terminó por consumir todo lo que había en ese sector. La pronta

llegada de los bomberos evitó que el siniestro se expandiese al resto de la casa.

Habían pasado minutos de las 16 de este viernes, y la dueña de casa continuaba en el

supermercado haciendo las últimas compras para la cena de nochebuena. En la casa de La Plata y 25

de Mayo, de Ciudad, sólo habían quedado un adolescente de 15 años y su hermana de 9, quienes

decidieron matar el aburrimiento con algo de pirotecnia.

Al parecer en un momento, uno de los dos encendió una "cañita voladora" que en su recorrido

cayó sobre la paja seca del techo del quincho en la terraza de la casa. El mero contacto alcanzó

para que en segundos el quincho ardiera alertando a todos los vecinos. Fue uno de ellos quien avisó

a 911 y apenas cinco minutos más tarde una dotación de bomberos del Cuartel Central ya estaba

trabajando para evitar que las llamas alcanzaran el resto de la vivienda.

"Hemos llegado muy a tiempo porque pudimos circunscribir el fuego sólo al quincho. Ahí las

llamas consumieron una mesa de pool y una de ping pong, pero no se propagó a las habitaciones

contiguas", apuntó uno de los efectivos que trabajaron en el lugar.

Luego de extinguir las llamas, los bomberos hicieron un largo trabajo de enfriamiento para

evitar que el fuego pudiera reiniciarse. Mientras esto sucedía el abuelo de los menores se

lamentaba: "Justo hoy se tenía que incendiar... Donde vamos a cenar esta noche, tenemos como 15

invitados que llegan ahora de Córdoba", recalcaba Jesús Ventura, mientras miraba a sus nietos con

intención de aleccionarlos.