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Los investigadores confirmaron que la chica se cambió las zapatillas con las que fue a clase y dejó allí un morral.

Determinaron que Ángeles estuvo en su casa antes de desaparecer

Los investigadores del crimen de Ángeles Rawson (16) confirmaron ayer que ella estuvo en su domicilio antes de desaparecer. Esto surgió luego de que los pesquisas determinaran que se cambió las zapatillas con las que había asistido a su clase de gimnasia y que en el domicilio dejó también un morral que había llevado al colegio el día en que desapareció.

De acuerdo con los pesquisas, la chica dejó en su departamento –el A de la planta baja de Ravignani 2360– sus zapatillas Topper blancas y el morral con el que había salido a la mañana.
El cadáver tenía colocada una sola zapatilla, de color negro, y las imágenes de las cámaras de seguridad precisaron que la víctima ingresó a su domicilio con el calzado reglamentario blanco, como el que fue secuestrado en su casa. Además, los mismos testimonios de sus compañeros y videos mostraron que durante la clase en el predio de la Ceamse y cuando se retiró llevaba una negra mochila tipo morral, que los pesquisas también hallaron en la vivienda. Para los investigadores, estos datos corroboran que Ángeles volvió a su casa antes de que desapareciera, por lo que ahora se centraron en determinar si salió del lugar y, de ser así, en qué circunstancias. Esas imágenes fueron las que llevaron a que la fiscal Paula Asaro allanara el miércoles el departamento, de donde además secuestraron sábanas con manchas de sangre y bolsas de supermercado como la que tenía colocada el cadáver en la cabeza. Un investigador explicó que existen dos cámaras muy claras que aportaron datos concretos. En una se la ve a Ángeles a pocos metros delpredio de la Ceamse en Colegiales, cuando acababa de salir de sus clases de gimnasia pasadas las 9.40 del lunes. De allí caminó algunos metros con sus amigas y luego se separó de ellas para ir a su casa, donde tenía previsto almorzar, cambiarse y concurrir al colegio Virgen del Valle. La otra cámara está ubicada en el edificio de Ravignani 2330, a metros de su casa, donde su familia alquilaba una cochera y una baulera.

La clave para los pesquisas es que esa cámara la toma minutos antes de las 10 pasando en dirección a su edificio, pero luego no se la ve salir. “Pudo salir para el otro lado, quizá para encontrarse con alguien, y esa cámara no la pudo haber tomado”, dijo el investigador consultado. Por eso, los detectives de Homicidios buscaban ayer nuevas cámaras a 300 metros a la redonda del departamento.

Por su parte, Sergio Opatowski, el marido de la madre de Ángeles, dijo ayer que sintió el allanamiento a su casa “como una gran invasión” y sostuvo: “Pareciera que sos vos el asesino de tu propia hija”. Consultado sobre los elementos secuestrados, el padrastro señaló: “Se llevaron su computadora, una notebook de mi mujer y algunas agendas de la nena con nombres y teléfonos”. Respecto de una sábana con sangre también secuestrada en su casa, dijo: “La usaba mi hijo y se la llevaron porque en febrero lo operaron de una fístula en la cola y por ahí quedó una manchita de sangre. Nada que ver con esto”. En tanto, la fiscal aguardaba resultados de laboratorio sobre los objetos peritados: el hilo sisal con el que fue estrangulada y atada, el uniforme de gimnasia que llevaba, su ropa interior y un cabello adherido a una de sus uñas, que podría contener ADN.

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