Un padre y su hija fueron víctimas de un violento asalto en la madrugada de ayer. A punta de pistola, los delincuentes los tomaron por sorpresa cuando ingresaban a la propiedad, golpearon al hombre y los maniataron. Después de obligarlos a entregar el dinero, alrededor de $47.000 y también alhajas, entre otros artículos, se fugaron en el auto del damnificado.
El caso tiene una gran similitud con una entradera ocurrida en General Alvear a fines de diciembre.
De acuerdo a la denuncia que quedó asentada en la Comisaría 42 en la madrugada de ayer, en el momento que Néstor Molinari (59) y su hija Mariana (23) se disponían a ingresar a la propiedad, 6 desconocidos aparecieron de repente y a punta de pistola los amedrentaron. Y para que no quedaran dudas que estaban dispuestos a todo, de entrada le dieron un tremendo golpe con el arma al dueño de casa.
Una vez adentro, los delincuentes los amordazaron y ataron con precintos y les quitaron el efectivo que estaba destinado al pago de jornales de unos obreros. De acuerdo a la información oficial, el monto asciende a $47.000. También les sustrajeron joyas y los celulares entre otros elementos de la casa.
“Alguien pasó la información porque sabían que esta gente llegaba con una suma importante de dinero y los estuvieron esperando”, confió una fuente policial.
Una vez que los asaltantes se hicieron del preciado botín, se subieron al auto de la víctima y huyeron del lugar a toda velocidad.
A las 9 de la mañana, la policía encontró el vehículo abandonado en calle Tulio Angrimán, en las inmediaciones del parque Mariano Moreno. El Gol Trend estaba intacto.
Gran coincidencia
Este tipo de entradera no es la primera vez que sucede en el sur mendocino sin embargo el asalto de este domingo en Cañada Seca es muy similar al que sufrió el empresario Sergio Larregola en General Alvear el 28 de diciembre.
La banda tenía información fina, portaban armas, los maniataron y no con cualquier elemento, utilizaron precintos, fueron a pie y después escaparon en el vehículo de la víctima. Incluso la forma de manejarse de los asaltantes, dándole un culatazo con el arma al hombre de la casa apenas los sorprendieron, para anticiparse a cualquier intento de rebelión que pudiera producirse, es extrañamente parecido.

