Lo afirmó a Diario UNO Ricardo Macalusso (54), atacado por delincuentes que le robaron el auto donde estaba su hijito. El nene (2) fue abandonado a 200 metros de su casa. Lo encontró un vecino que lo devolvió a sus padres.

Desgarrador relato de un padre: “Me arrastré 150 metros para que no se llevaran al nene”

Por UNO

Por Catherina Gibilaro 

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TERRIBLE. Así calificó el momento que le tocó vivir Ricardo Macalusso (54), cuando dos delincuentes lo sacaron del auto estacionado en la puerta de su casa en Guaymallén y huyeron llevándose consigo su pequeño hijito de 2 años. Una cuadra y media después fue dejado y encontrado por un vecino que lo devolvió a sus padres, que estaban desesperados. 

Este grave suceso, salvando las distancias, trajo a la memoria el caso Abonassar, donde el pequeño hijo de la dueña de un auto estaba durmiendo en el asiento trasero, y los delincuentes mataron a la madre para robarse el vehículo mientras al nene lo tiraron a una acequia y huyeron en el Peugeot. 

En el caso del domingo a la noche no hubo que lamentar víctimas fatales, pero si momentos de gran dramatismo. 

Momentos de terror

Todo comenzó alrededor de las 22.20 en la calle Mitre, cuando el matrimonio conformado por Ricardo Salvador Macalusso (54) y Carolina Fernanda Marciani (39) regresaba del Shopping con la intención de ir a cenar al centro.

Pero antes de hacerlo, Carolina decidió parar en la vivienda para buscarle un remedio al hijito de ambos de 2 años porque estaba enfermo.

El nene iba ubicado en la butaca para niños en la parte de atrás del auto.

Ricardo quedó al volante y Carolina descendió. Entró a la vivienda y Ricardo se dio vuelta para darle el chupete al chiquito, que en ese momento estaba llorando.

De repente aparecieron dos sujetos, grandotes “casi de 1,80 de estatura ”, dijo Ricardo, quienes sin más lo sacaron del auto “como una pluma, pese a que yo peso 82 kilos”. Luego contó que les dijo “no, no, hijo de puta, que en la sillita está mi hijo”. Esto y decir nada fue exactamente lo mismo. Ellos tenían un sólo propósito, llevarse el auto Fiat Siena color blanco chapa NMC 554. Y nada los iba a detener.

Ricardo se percató de esto y en un intento desesperado se agarró fuerte del volante para torcerles el rumbo y que se detuvieran. Lejos de conseguirlo, el que estaba al volante apretó fuerte el acelerador y el padre del bebé, pese al terror que sentía, no dejó el volante y fue arrastrado más de una cuadra pese a que los dolores en las piernas por las lastimaduras, como asimismo en una de sus manos, se hacían sentir fuerte. Ricardo relató “mientras me llevaban en esas condiciones mi señora me vio y comenzó a gritar todo lo que podía pidiendo ayuda. “Mi hijo, mi hijo”, repetía una y otra vez. “Así anduve unos metros más y no resistí y me caí, porque me empujaron mientras veía como ellos se alejaban con mi nene ”.

“Ya se había acercado mucha gente a la puerta de mi casa –prosiguió– y como pude llegué arrastrándome y vi que mi señora estaba siendo asistida por los vecinos porque se había desmayado. Creí que me estaba volviendo loco y que esto no me estaba pasando a mí”.

Saqué fuerzas y llamé al 911 contándoles que me estaba pasando y los móviles vinieron enseguida. “‘Miren, se llevaron el auto con mi hijo adentro, hagan algo por favor’”, les grité desesperado. Estaba destruido y con una gran crisis de pánico”.

“De repente –agregó– vi que avanzaba un hombre trayendo consigo al nene y no podía creerlo. Se ve que lo bajaron poco después de que yo cayera al suelo”.

Ricardo cuenta lo ocurrido como si le hubiera pasado a otro. No puede creer la tremenda odisea que les tocó vivir.

Luego recordó que “en el arrastre, mientras agarraba el volante, me hice dos agujeros en la pierna y perdí una de las zapatillas, pero lo importante es que tenemos a nuestro hijo en casa, podía haber pasado lo peor. Piense un segundo: ¿qué hubiera sido si se lo llevaban y lo dejaban en cualquier lado? ¿qué le hubiera pasado a mi hijo? Un trauma que nunca olvidaría. Hoy lo llevaremos al médico; creo que lo largaron para que no les trajera problemas. Si tuviera que definir lo que pasó lo llamo “terrible” con mayúsculas. Te quedás congelado. Y todo esto es producto de la droga y de la inseguridad que no para... Estaban como sacados”, concluyó Ricardo aún con el rostro desencajado por lo sucedido la noche anterior.