Policiales Jueves, 31 de mayo de 2018

Declaró Luciano Cabral en el juicio y tuvo contradicciones

El futbolista asegura que no estuvo en el crimen de Joan Villegas, pero su versión no coincide con la que dijo meses antes.

Desde el inicio del juicio, a mediados de mayo, su palabra era la más esperada. El jugador Luciano Cabral (23), preso por un homicidio en General Alvear, declaró frente al tribunal. Intentó despegarse del hecho y puso al padre en la escena que le costó la vida a un joven el primer día del año pasado. El progenitor del futbolista asumió ser el homicida.

Los abogados del futbolista, Tíndaro Fernández y Gustavo Nedic, evaluaron cual era el momento indicado para que el imputado haga uso de palabra. Los letrados decidieron que lo haga ayer y frente a los jueces Julio Bittar, Ariel Hernández y Carlos Alberto Parma el acusado cayó en algunas contradicciones.

Carrera frustrada. Luciano Cabral: del reconocimiento público por el fútbol a ser juzgado por un asesinato. Foto: Federico Froullet / Diario UNO.
Carrera frustrada. Luciano Cabral: del reconocimiento público por el fútbol a ser juzgado por un asesinato. Foto: Federico Froullet / Diario UNO.

Si bien admitió haber tenido una pelea con Joan Villegas (27) -la víctima fatal- en las horas previas al homicidio, sostuvo que cuando lo mataron él no estaba allí y vio todo desde lejos. Agregó que observó cuando su padre, José Cabral (43) y su primo Axel Olguín (20), participaban del hecho.

Distinta postura tuvo Cabral frente al cuarto sospechoso, Hugo Brian Santana (18), a quien no lo puso en el sitio del asesinato. El futbolista asegura no haber estado en el ataque pero si haber visto todo desde lejos, y aquí está su contradicción, ya que durante la etapa investigativa había dicho que en el momento en el que mataron a Villegas él estaba durmiendo en su casa.

Los abogados del jugador insistieron en llevar al debate un par de testigos para apoyar sus dichos, pero la petición fue rechazada por el tribunal.

La prueba que lo complica

Varios fueron los intentos de los abogado de Luciano Cabral por conseguir su libertad. Todos fueron rechazados en virtud de las pruebas recolectadas, particularmente por una.

El día del asesinato la policía detuvo al padre de Cabral y allanó su casa. En esa medida se secuestraron varios elementos, entre ellos un par de zapatillas que tenían manchas de sangre. Los restos hemáticos detectados en el calzado fueron sometidos a un cotejo de ADN con los sospechosos.

El resultado arrojó que en las zapatillas había sangre de la víctima y del futbolista. Este detalle lo ubicaría en la escena del homicidio y echa por tierra la coartada que planteó días después del hecho, asegurando que él no había estado en el lugar y que en ese momento estaba durmiendo en su casa.

Confesión del padre

Horas más tarde llegó la segunda declaración de importancia, y fue la de José Cabral. Este hombre reconoció los problemas con Villegas y admitió haberlo matado a palazos, cansado por las presuntas provocaciones del fallecido. Añadió que el crimen se desató cuando decidió salir en defensa de unos parientes que eran agredidos por Villegas.

Por último, le pidió disculpas a la familia de la víctima, desatando el repudio en la sala.

Asesinado a golpes

El homicidio se perpetró en la mañana del 1 de enero del 2016, en el barrio Los Inmigrantes, en General Alvear. Viejas diferencias habían llevado a los Cabral a pelearse con Villegas. El ataque fue brutal. El joven fue ultimado a golpes y la herida fatal habría sido una piedra de gran tamaño que impactó de lleno en su cabeza.

El caso rápidamente tomó trascendencia, ya que horas después había dos detenidos, entre ellos el padre de Luciano Cabral, futbolista que hasta ese momento desarrollaba una destacada carrera.

Apenas unos días pasaron para que su nombre empezara a circular entre los investigadores como uno de los implicados. Es que el deportista por esos días pasaba sus vacaciones en su Alvear natal y testigos lo ponían en el sitio donde ocurrió el asesinato.

Finalmente el jugador se entregó y fue imputado por el mismo delito que los dos primeros que cayeron, José Cabral y Axel Olguín. Los tres quedaron presos en el penal en San Rafael. Están acusados de un homicidio agravado por la participación de menores, ya que en el momento del hecho Santana tenía menos de 18 años y se comprobó que un chico de 13 años también estuvo en el lugar. Este último es inimputable. Hay testimonios, evidencia física y grabaciones telefónicas que comprometen a los detenidos, aunque la defensa sostiene la inocencia.

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