Terminó el misterio. Al menos en lo que respecta a la causa del deceso. La muerte de Ariel Molina comenzó a investigarse como un crimen en Rivadavia. Los médicos descartaron que el joven de 29 años haya fallecido como consecuencia del coronavirus.

En las últimas horas del domingo pasado, el Cabrita, tal como le decían a la víctima fatal, protagonizó una pelea con otro sujeto de 25 años. Ariel Molina se llevó la peor parte ya que sufrió varios golpes, sobre todo en su cabeza. Como pudo, tras el ataque se dirigió hasta la casa de su hermana -la víctima vive con sus padre pero ese lugar le quedaba más cerca-.

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Según indicaron fuentes ligadas a la causa, la hermana lo vio en mal estado pero lo atribuyó a que estaba alcoholizado. Le dijo que se acostara. Minutos después notó que no reaccionaba y lo trasladaron hasta el Hospital Saporitti. Allí le diagnosticaron trastorno de consciencia y fue derivado al Hospital Central. El lunes siguiente, cerca de las 21.30, los médicos constataron su muerte.

El caso comenzó a investigarse en la Unidad Fiscal de Rivadavia pero los pesquisas tenían la duda de si Ariel Molina había muerto por los golpes o porque le habían detectado coronavirus.

El expediente finalmente mutó hacia un asesinato en las últimas horas cuando adelanto del informe forense dictaminó que la causa de fallecimiento fue un traumatismo encéfalo craneano, es decir, un fuerte golpe en el craneo. Por el momento la calificación es de homicidio simple.

Con esta prueba en sus manos, las autoridades judiciales solicitaron la captura del sospechoso del ataque, un joven de 25 años que está identificado desde el primer momento en que se inició la causa por el crimen de Rivadavia.