La defensa de la mujer policía que está siendo juzgada como acusada de haber torturado y asesinado a balazos a un matrimonio para robarle entre 70.000 y 80.000 dólares con los que planeaba pagar un viaje a Disney para su hija, hace dos años en el barrio porteño de Parque Avellaneda, pidió este miércoles su absolución por el "beneficio de la duda".
Crimen del matrimonio: piden la absolución de la mujer policía
El pedido fue formulado este miércoles ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 por el abogado Augusto Arena, quien consideró que durante el juicio oral hubo "abrumadoras pruebas" para dejar en libertad a Sonia Rebeca Soloaga, de 36 años, efectivo de la Policía de la Ciudad imputada por el doble crimen de Alberto Antonio Chirico, de 71 años y su esposa María Delia Speranza, de 63.
"No se puede, en base a indicios, aseverar una mecánica de los hechos como tal se ha descripto", dijo el letrado en su alegato, al desestimar la hipótesis del fiscal Oscar Ciruzzi, el cual hace una semana había solicitado que Soloaga sea condenada a prisión perpetua.
La fiscalía había pedido la máxima pena por el delito de “robo agravado por haber sido cometido con arma de fuego en concurso real con un homicidio triplemente agravado por criminis causa, por la alevosía y por haber sido cometido con un arma de fuego, en concurso con falsa denuncia”.
"La falsa denuncia no tiene relación con el doble homicidio, las motivaciones pueden ser varias, una la de ser sancionada por perder un arma porque es una falta grave", indicó el defensor a los jueces Alejandro Noceti Achaval, Gabriel Vega y Gustavo Rofrano.
Si bien la pistola reglamentaria nunca apareció, Arena afirmó que a través de "la pericia balística respecto de los elementos que aportara la Policía de la Ciudad como indubitables obtenidos del arma que se le había entregado a Soloaga, no se pudo determinar que las vainas y los proyectiles secuestrados en los lugares de los hechos fueron percutados o disparados de la pistola Pietro Beretta" que pertenecían a la oficial.
"Me parece erróneo y arbitrario que se emita un grado de sospecha porque las municiones incautadas fueran 9 milímetros", aseguró el abogado y enumeró armas de similares características que podrían haber sido utilizadas en el doble crimen.
Además, el representante de la acusada se refirió a que la autopsia determinó que la muerte del matrimonio ocurrió "entre las 14 y 16 horas".
"Debemos recordar que a las 14 Soloaga fue captada por una cámara de Laguna al 900, a cuatro cuadras del lugar de los hechos, pero alejándose", sostuvo Arena, por lo que consideró que, de acuerdo "a la hipótesis fiscal, tuvo que haber tenido menos de media hora para cometer un hecho que fácticamente no pudo haber cometido".
El abogado dijo que durante el debate oral hubo "demasiadas dudas e inconsistencias en la hipótesis acusatoria", ya que "jamás se probó que su arma fue utilizada en el hecho"
"Solicito se absuelva a Soloaga porque hay abrumadoras pruebas que imponen aprobar el principio de in dubio pro reo", concluyó.
Por su parte, los abogados Christian Poletti y Hernán Vega requirieron al TOC 7 la absolución del también policía porteño y por entonces novio de Soloaga, Diego Alberto Pachilla, de 37 años, por quien el fiscal Ciruzzi había pedido una pena de 3 años de cárcel pero por el delito de “encubrimiento doblemente agravado”.
Tras los alegatos, el Tribunal pasó a un cuarto intermedio para las 8 del lunes 5 de julio con las "últimas palabras" de los imputados y durante esa jornada dará a conocer el veredicto.
En su exposición, Ciruzzi mencionó la posibilidad de que en este caso Soloaga pudo haber tenido ayuda de una segunda persona en la ejecución de los crímenes, pero reconoció que no tenía pruebas para acusar de eso Pachilla, pero sí para considerar que fue la persona que ayudó a hacer desaparecer la presunta arma homicida, la pistola 9 milímetros que la acusada primero denunció como que le habían robado en un asalto y luego como perdida en un baño.
Para el fiscal, esa “doble falaz versión” de Soloaga tuvo como único objetivo justificar la desaparición de la pistola reglamentaria Pietro Beretta que, según la fiscalía, fue el arma homicida y nunca fue hallada.
Además, el fiscal requirió que ambos efectivos de la Policía de la Ciudad sean inhabilitados para ejercer sus cargos por un plazo de 10 años.
El representante del Ministerio Público Fiscal sostuvo el requerimiento de elevación a juicio de la fiscal de instrucción Estela Andrades y en ese sentido dio por probado que Soloaga, quien en aquel momento trabajaba en la Comisaría 9C de la Policía de la Ciudad, cometió el crimen entre las 12 y las 14.30 del 11 de junio de 2019, en la casa del matrimonio, ubicada de la calle Eugenio Garzón 3581, zona donde ella cubría servicio de parada.
“Al lugar ingresó la nombrada cuando le habilitaron el acceso. Primero ejerció violencia sobre ambas personas y con unos golpes consigue que le señalen dónde tenía guardada una suma importante de dinero, entre 70 y 80 mil dólares, y entre 50 y 60 mil pesos”, señaló.
El fiscal sostuvo que luego de conseguir el dinero, Soloaga ejecutó a cada uno de los miembros del matrimonio de “un disparo en la cabeza” y que para ello utilizó “un almohadón bordó” con el objetivo de “disminuir y amortiguar el ruido”, y también “para no verle la cara a las víctimas”.




