Lo afirmaron dos vecinas de la casa y del local donde Agustín Aybar (26) fue ultimado a quemarropa de un tiro. El asesinato del joven convulsionó a toda la zona. La investigación está en la nebulosa. Esperan que declare la

Crimen cerca del Parque Central: “El negocio de Agustín fue asaltado hace diez días”

Por UNO

Por Catherina Gibilaro

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La muerte de Agustín Aybar (26) a mano de un asesino que lo ultimó a quemarropa sumió en el dolor y la desesperación no sólo a su familia, sino también a los vecinos y amigos, quienes no encuentran una explicación a un suceso tan aberrante en la Cuarta Oeste de Mendoza, cerca del Parque Central. Esto no sólo se vio reflejado en su velatorio en la calle Maipú, sino también cuando lo acompañaban hasta su última morada en el Cementerio Parque de Descanso, donde fue sepultado este lunes a las 11. Agustín era el único varón de Estela Rodríguez, quien es viuda y tiene otras dos hijas.

La cuadra de calle Chile al 2000 en la Cuarta Sección Oeste, en Capital, estaba más silenciosa que nunca. Allí fue ultimado Agustín por un delincuente que le efectuó un certero disparo en el abdomen con una pistola calibre 25, mientras el joven estaba en la puerta de su casa. Por el hecho no hay testigos y de allí que la investigación sea compleja. Solamente se encontró un casquillo del arma pero ningún otro elemento que ayude por ahora la pesquisa.

Sin embargo, trascendió un dato importante. Hace aproximadamente unos diez días –según dijo a Diario UNO la vecina Angelita Fuente– habían intentado asaltar el pet shop del joven, pero se frustró por los gritos de la chica que lo estaba atendiendo. Este mismo dato aportó otra vecina, cuyo marido vio cuando el delincuente apuntaba a la chica que estaba en el local y luego escapó hacia la esquina, subió a una moto que lo esperaba en marcha y huyó del lugar.

Angelita tiene el rostro desencajado por el dolor que significó lo que  definió como una de las tantas muertes injustas que pasan en Mendoza. “Yo lo conocía desde chiquito y puedo decir que era muy educado. Siempre dedicado al trabajo como lo fue su padre que vendía matafuegos y era muy conocido”. Agustín era transportista con el suegro y atendía el negocio con su novia. 

“Toda la familia –agregó– son gente luchadora y de trabajo. Esto es un horror. Lo que ocurre es que el Parque Central es de lo peor. Acá vienen borrachos y drogados, pero parece que nadie se ocupa de esto mientras nuestras vidas están en riesgo”.

“Lo que le pasó a Agustín es inentendible... Yo ni siquiera sentí el disparo porque vivo al fondo. Lo que en cambio siento es una gran pena porque no tengo consuelo. Él era como su padre, un señor. Y toda la familia son muy buena gente”.

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Agustín Alejandro Aybar junto con su novia tenían un pet shop ubicado al lado de la casa del joven en cuya puerta recibió el disparo.
Agustín Alejandro Aybar junto con su novia tenían un pet shop ubicado al lado de la casa del joven en cuya puerta recibió el disparo.
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Angelita Fuente conocía Agustín desde que era niño y habló con UNO casi llorando.
Angelita Fuente conocía Agustín desde que era niño y habló con UNO casi llorando.