Siempre se sostiene que el Derecho Penal no juzga montos, sino conductas. Hay otros que dicen que los jueces o fiscales que aplican esa teoría adolecen de conocimientos técnicos necesarios para abordar casos como estos con medidas alternativas. Como dijo un juez del Tribunal de Juicio tiempo atrás, al no haber una política criminal clara en Entre Ríos (por desconocimiento o por decisión de política no echan mano a salidas alternativas para delitos de bagatela) se siguen investigando causas que tendrían que resolverse de forma alternativa para evitar un gasto innecesario y excesivo de tiempo o dinero. Esa es la sensación que quedó de los últimos juicios a funcionarios: Luis Erro de Gualeguay e Irma Medina de Santa Elena. Dos casos distintos, pero donde los montos con los que supuestamente se perjudicó al erario público eran menores a la cantidad de hojas que se ocuparon para hacer el legajo. Sin embargo, este tipo de procesos son demostraciones de poder del Poder Judicial hacia una sociedad que esta sedienta de justicia.
Irma Medina reconoció ayer en juicio abreviado, después de una década, haberse apoderado de pequeñas sumas de dinero en cinco oportunidades por un monto cercano a los 1.000 pesos. Por tal motivo cumplirá tres años de cárcel de modo condicional. También le aplicaron una inhabilitación especial perpetua para ejercer cargos públicos.
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Los desvíos
Los hechos ocurrieron entre marzo y noviembre de 2006. En ese período la tesorera se apoderó de exiguas sumas de dinero al emitir cheques de pago de la cuenta corriente de la comuna contra la sucursal Santa Elena del Nuevo Banco de Entre Ríos SA.
Según comprobó la Fiscalía, el 13 de junio de 2006, la tesorera emitió un cheque por 398,60 pesos para pagar una factura de 303,45 pesos en una farmacia de la ciudad y se quedó con 95,15 pesos.
El segundo hecho que se le imputa en perjuicio de la comuna fue de 129,19 pesos. El 4 de julio de 2006 la mujer emitió un cheque de 164,20 pesos para pagar la compra de un sello de goma que costaba 35 pesos.
El tercer episodio que le imputan sucedió el 7 de marzo de 2006. Ese día, según la acusación fiscal, sustrajo la suma de 220 pesos, cuya administración le fuera confiada, al asentar en la planilla diaria de ingresos y egresos un depósito por dicha suma de dinero en la cuenta corriente titularidad de la Municipalidad de Santa Elena del Nuevo Bersa sin haber efectuado en la entidad financiera el depósito asentado en la planilla respectiva.
El cuarto hecho ocurrió el 14 de noviembre de 2006, cuando procedió a sustraer la suma de 108,64 pesos, maniobra que habría ocultado asentando en el libro respectivo de ingresos y egresos dicha suma sin haber efectuado el depósito pertinente en la cuenta corriente titularidad de la Municipalidad de Santa Elena, del Nuevo Bersa.
El último hecho perjudicó las arcas municipales en 351,40 pesos. En este caso, se le atribuye "sustraer" aquella suma luego de consignarla en "conciliación bancaria" de la cuenta corriente del municipio en el Nuevo Bersa como "depósito pendiente, no existiendo constancia alguna sobre motivo y origen de dicho registro, como tampoco asentado en los Libros de Depósitos y Planilla Diaria".
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"Sí, sí, sí", dijo la mujer
Irma Medina, ya está jubilada, beneficio que no perderá a pesar de la condena. La mujer aceptó la responsabilidad ante los jueces que tuvieron que llevar adelante el juicio. Además de la condena a tres años de prisión condicional la mujer se comprometió a realizar tareas en una escuela 10 horas mensuales durante tres años y realizar un taller de capacitación en informática por dos años. Diez años pasaron y el municipio igual no recuperó la plata.



