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Brian Lucero (21), "Concha" Irazoque (20) y León Martínez (19) fueron encontrados culpables en el homicidio de Juan Pablo Pineda (39), ocurrido en Las Heras.

Condenaron a tres jóvenes por asesinar a un hombre que condujo rápido en una villa

Por UNO

Tres jóvenes fueron condenados a varios años de prisión en la mañana del jueves, acusados de asesinar a Juan Pablo Pineda (39) en noviembre de 2015 en Las Heras. Los investigadores judiciales reconstruyeron que el ataque fue motivado porque el hombre pasó en un vehículo a alta velocidad por la villa Güemes, por temor a ser asaltado.

El debate oral y público bajo la carátula de homicidio agravado por el uso de arma de fuego finalizó ayer en la Primera Cámara del Crimen. Los jueces Lilia Vila -presidió el proceso-, Víctor Comeglio y Mateo Bermejo dictaron sentencia condenatoria contra los tres sospechosos.

Brian Nicolás Lucero Godoy (21) recibió 15 años de prisión, aunque se unificó con una pena anterior y deberá cumplir 17 años privado de su libertad. Sus cómplices Kevin Axel Concha Irazoque (20) y León Mongolón Martínez Lucero (19) fueron sentenciados a 12 años y 6 meses de cárcel.

Al finalizar el proceso penal, la pareja de Pineda, Noelia Llanos, se mostró insatisfecha porque esperaban una condena más grave pero a su vez manifestó que "por lo menos no quedó impune" el caso.

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El crimen ocurrió en el interior de la villa Güemes, una zona altamente conflictiva de Las Heras, el 8 de noviembre de 2015. Esa jornada, Pineda circulaba en su camioneta por el lugar ya que había ido a saludar a un familiar.

Según sostiene el expediente, el hombre que se dedicaba a alquilar inflables conducía a gran velocidad por temor a ser víctima de un asalto. Esto no le gustó al trío de jóvenes, que atacó a disparos al ocupante de la camioneta, quien recibió ocho impactos de bala.

La Justicia realizó una docena de allanamientos días después donde logró detener a los asesinos. Algunos de ellos eran viejos conocidos de las autoridades policiales. Es el caso del Mongolón Martínez, sindicado como uno de los cabecillas de los Jamaicas, una banda que operaba en el interior del barrio Santa Teresita y que estaba enfrentada con los Canavis.

En esos procedimientos también se secuestró una pistola calibre 380 que, según determinaron los peritajes balísticos, se trató del arma que utilizaron los homicidas.

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