Mauricio Runno recuperó este lunes la libertad tras ir a un juicio abreviado en el que admitió la culpa. Estaba detenido por un incidente con su ex mujer en el Barrio Cívico.

Condenaron a periodista a 6 meses de prisión en suspenso tras pactar con el fiscal

Por UNO

La Justicia penal condenó este lunes a 6 meses de prisión en suspenso al periodista Mauricio Runno por amenazas simples en el contexto de violencia de género y amenazas contra personal policial, y lo puso en libertad este mismo lunes por la noche tras pasar una semana detenido, primero en la Comisaría Tercera y luego en el Palacio Policial, sin llegar nunca a ser enviado a la cárcel.

A la sentencia se llegó luego de que la fiscalía de Violencia de Género y la defensa legal de Runno pactaran la pena finalmente impuesta a cambio de declararse culpable, procedimiento que se conoce como juicio abreviado inicial y que fue ratificado por la tarde por la conjuez de Garantías, Érica Sánchez.

El caso Runno volvió a traer a la superficie el complejo tema de los casos de violencia de género y recordar que los tiempos en Mendoza han cambiado y que aunque no haya maltrato físico ni lesiones, igualmente otras conductas, como las amenazas contra una mujer, el acoso, la intimidación o la persecución pueden enviar al denunciado directamente a la cárcel.

Hace siete días, Runno había sido detenido tras protagonizar en la puerta de Casa de Gobierno un incidente con su ex mujer que motivó la intervención espontánea de la guardia policial del Barrio Cívico, ya que la víctima no lo denunció.

Cuando fue enviado a la Fiscalía de Violencia de Género, detectaron que ya tenía una causa pendiente por amenazas simple contra la misma víctima, en octubre del año pasado.

En aquella ocasión ella tampoco lo había denunciado sino que un vecino fue quien dio aviso al 911 cuando protagonizaba un incidente frente al domicilio de su ex mujer. La policía lo detuvo, fue acusado y liberado bajo la condición de que tenía prohibido acercarse a su ex pareja bajo riesgo de perder la libertad.

Cuando llegó la semana pasada nuevamente detenido, en la fiscalía le comunicaron que iría a la cárcel porque había perdido el beneficio de la libertad al violar la restricción de acercamiento que tenía del año anterior.

Sin embargo, la defensa legal se movió rápido y propuso un acuerdo de pena, a sabiendas de que eso le permitiría recuperar la libertad y cerrar el proceso judicial pendiente.

Así se hizo y fue lo que ocurrió. Anoche ya estaba libre, pero con una serie de deberes impuestos en la sentencia que de no ser cumplidos le harán perder el beneficio de la libertad del que goza.

Entre ellos, el de someterse a un tratamiento psicológico, y además la prohibición nuevamente de acercarse a su ex pareja, medida que le impusieron en la Justicia penal y además en la de Familia.

El detalle no es menor porque la violación de la restricción de acercarse provocaría en la causa penal que pierda la libertad. Pero al haber además una orden de los tribunales de Familia, incurriría también en el delito de desobediencia judicial, lo que lo llevaría a caer en una reincidencia, antecedente muy mal visto en los tribunales.

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