Por Sebastián [email protected] / @sebasalas_
El conductor, quien fue agredido porque no quiso subir a pasajeros sin pagar, recibirá ahora una inmdenización monetaria.
Chofer de micro perdió la visión de un ojo al ser golpeado por tres jóvenes y luego lo despidieron
Una importante indemnización recibirá un chofer de micro que fue atacado en la zona de la triple frontera entre Luján de Cuyo, Godoy Cruz y Maipú. Tres jóvenes que quisieron subir sin pagar el boleto lo golpearon y sufrió graves lesiones en uno de sus ojos. Luego, la empresa lo terminó echando.La historia tiene su punto de partida a las 10.30 del 31 de enero de 2011, cuando el hombre- se reserva su identidad- conducía en un colectivo de corta distancia por el interior del barrio Los Alerces. La unidad pertenecía a la empresa El Cacique, para la cual trabajaba desde 2005.
Tres jóvenes, dos hombres y una mujer, se subieron al vehículo y le pidieron que los traslade sin abonar el boleto correspondiente. El trabajador se negó y fue insultado por los adolescentes. Uno de ellos, antes de bajarse, le propinó un golpe de puño en el ojo izquierdo.Si bien el conductor sintió un importante dolor por la agresión, logró finalizar su recorrido. Al día siguiente el panorama fue peor: la víctima se despertó con visión de una nube oscura y se hizo atender en la obra social Ospaca, donde justamente estaba por operar a su esposa, donde le diagnosticaron desprendimiento de retina.El chofer realizó la denuncia en la asegurador de riesgos del trabajador (ART) y le dieron diez días de reposo, aunque debía ser operado antes de fines de febrero.En los primeros días de ese mes la ART rechazó la denuncia del accidente porque descubrieron que tenía una intervención ocular en el 2003 que no tuvo nada que ver con sus funciones laborales. Ordenaron el alta médica y emplazaron a que se presente a trabajar, pese a que tiene una incapacidad visual del 32 por ciento.El hombre contestó que no estaba apto para seguir manejando profesionalmente y solicitó una función distinta dentro de la compañía. Las cartas documento se cruzaron hasta que la empresa decidió despedir al empleado por “su exclusiva culpa”.El conflicto derivó en un litigio que fue resuelto, en primera instancia, por la Quinta Cámara del Trabajo. La jueza consideró que “la empleadora apresuró su decisión” y que el conductor “pretendía seguir trabajando y por eso había emplazado a la empresa, a fin de que otorgara tareas acorde a su situación actual”.Es por esto que ordenó una indemnización de 178.630 pesos, más los intereses y costas. Si bien desde la empresa interpusieron un recurso de inconstitucionalidad alegando que el trabajador “no tenía licencia oftalmológica, que luego del alta médica no se presentó a trabajar, que fue emplazado a tal efecto y no concurrió”, la Suprema Corte de Justicia rechazó la medida y confirmó la sentencia en todas sus partes.




