Dos asaltantes que poco antes habían atacado una distribuidora de insumos informáticos y librería al por mayor, en Ciudad, robaron una suma cercana a los $30.000, mercadería y un celular. Luego fueron atrapados por la rapidez con la cual actuó la policía.Las víctimas fueron Mario Eduardo Cantón Flamarique, su hermano Miguel Esteban y otra persona que en ese momento estaba con ellos en el negocio.
El asalto sucedió cuando cerraban el local Ofimax de calle Rioja 82. Mario se retiraba y afuera fue abordado por dos sujetos, quienes lo amenazaron con armas de fuego. “Abrí o sos boleta”, le dijeron, y lo obligaron a reingresar. Ya adentro lo redujeron junto con Miguel y un proveedor. Los hicieron tirarse al piso manteniéndolos apuntados, mientras les exigían que les entregaran todo el dinero que tenían. Miguel les dijo donde estaba y así pudieron hacerse de $30.000 en efectivo y mercadería. Cuando los maleantes estaban apunto de escapar en un VW Gol color rojo chapa BHR 491, fueron detenidos e identificados como David Gerardo Navalles Barrera(31) y Pablo Esteban Sosa González, de 23 años. En el interior del rodado estaba la mercadería sustraída como así en el piso del vehículo (detrás del asiento del conductor) un revólver. Trasladaron a los detenidos y el secuestro a la Oficina Fiscal Número 1. Al realizarle la requisa a Navalles hallaron $20.000 en efectivo. Uno de ellos fue reconocido como autor de otro asalto que sufrió Cantón hace apenas tres meses. Los dos ladrones fueron imputados por robo agravado al haber usado un arma de fuego en el ataque, por el fiscal de Capital. Ayer a la tarde Miguel le contó a UNO la odisea vivida y dijo “que todo terminara bien es mérito de Cristian, quien trabaja con nosotros, porque cuando fue a buscar la moto acá al lado, para irse a su casa, vio que los delincuentes le apuntaban a mi hermano Mario y de inmediato llamó a la policía, que vino enseguida”.
“A mí me llamó la atención que mi hermano golpeara la puerta para entrar –prosiguió– porque tenía la llave, pero no me imaginé un asalto. A todos nos tuvieron siempre boca abajo gritándonos ‘dónde está la plata’. Yo reconocí a uno de ellos, que me había robado hace tres meses. En ese entonces se llevaron $26.000, mercadería, tres notebooks y otros elementos de librería”. Luego, sonriendo, dijo: “Te cuento una cosa: ¿sabés que a uno de los delincuentes lo encontré en Faceboook dándose la gran vida en Brasil durante el Mundial? Seguramente esa vida se la dio a costa mía, no se puede creer. Y encima volvió, pero esta vez no le fue tan bien. ¡Espero que ahora la gran vida se la dé en el calabozo!”. Luego habló sobre la inseguridad calificándola de “una situación compleja. Resulta que todos los ciudadanos que vivimos del trabajo tenemos menos derechos que los delincuentes que viven de lo ajeno, a veces destruyendo familias enteras”.




