Por Soledad [email protected]
Una prueba de ADN incriminó a Ramón Duarte, quien quedó imputado por abuso sexual seguido de muerte de la menor. Marta Reina, madre de la víctima, fue acusada de partícipe.
Caso Micaela Reina: comenzó el juicio en el que su madre y su padrastro están acusados por su muerte
El primer debate fue en 2009, en el cual el padre biológico de la joven, Alejandro Prádenas, fue condenado a 15 años por el crimen, pero escapó antes de quedar detenido y hasta el día de hoy no fue capturado. Sus abogados sostuvieron la inocencia del hombre.
Cuatro testigos se presentaron este miércoles quienes relataron el último día que vieron con vida a Micaela ante el tribunal de la Séptima Cámara del Crimen, presidida por Gabriela Urciuolo junto con Agustín Chacón y Alejandra Mauricio.
Los primeros testimonios fueron de María del Carmen y su hija Caren, quien era compañera de colegio y vecina de la víctima. La chica, quien hoy tiene 17 años, contó que el 11 de mayo de 2007 “salimos del colegio, nos fue a buscar mi mamá y fuimos hasta mi casa. Se quedó un rato y después se fue”.
María del Carmen detalló: “Cerca de las 18.15 Micaela se fue. Yo la acompañé hasta mitad de cuadra y después la miré hasta que llegó a la esquina, donde vivía Alejandro Prádenas, dobló y no la vi más”.
“Más tarde fue la mamá a mi casa preguntándome si su hija estaba ahí porque no había llegado a su casa”, agregó la mujer.
Otra testigo fue Florencia Prádenas, media hermana de Micaela por parte de padre. Ella dijo que Alejandro no tenía relación con Micaela ni con Luis, el otro hijo que tuvo con Marta Reina. “Se veían si se cruzaban en la calle, como vecinos, pero no los veía”.
“La misma noche que ella desapareció, Marta fue a mi casa y le decía a mi papá que Micaela estaba ahí”, dijo Florencia.
Por último, Janet Reina, hija de Marta y Ramón Duarte, y media hermana de Micaela, se presentó ante el tribunal. “Ese día a la mañana fuimos las dos a comprar al supermercado y Alejandro Prádenas estaba en la puerta de su casa tomando con unos señores. Le dijo a Micaela que a la tarde pasara por su casa para darle unos útiles para el colegio, pero yo le dije que no fuera”.
Janet también destacó que Alejandro no tenía casi relación con Micaela, y nunca le había ofrecido algo, por lo que le pareció extraño.
Cuando pasadas las 18 la chica no llegaba a su casa, ella creyó que podría estar con el padre, por lo que fue hasta la casa para averiguarlo. “Le pregunté si la había visto y me cerró la puerta en la cara. Fuimos a hacer la denuncia en la Comisaría 6º, del barrio Cano, pero nos dijeron que no podían hacer nada porque era el padre”.
La joven declaró que nunca vio a su padre Ramón Duarte junto a Micaela. Sin embargo, después del crimen “una hermana de él me contó que se hizo cargo y dijo que violó a mi hermana”.
La desaparición de MicaelaEl 11 de mayo de 2007 fue la última vez que la vieron. Su madre Marta Reina acusó desde un principio a Alejandro Prádenas de la desaparición de su hija.
El 17 de mayo, cerca de las 19, el cuerpo de la chica fue encontrada en una bodega abandonada de Guaymallén. Las pericias confirmaron que Micaela había sido abusada sexualmente y asesinada por asfixia al mismo tiempo. Su agresor le tapó la nariz y la boca mientras la violaba.
En 2009 su padre biológico fue sometido a juicio. Mientras duró el proceso Prádenas estaba en libertad y cuando iba a recibir la condena desapareció, mientras sus abogados sostuvieron su inocencia. Fue sentenciado a 15 años.
Años más tarde, el fiscal de Delitos Complejos Santiago Garay continuó la investigación e hizo un cotejo de ADN de Ramón Duarte, con la sangre y manchas que habían quedado en la ropa de Micaela y el resultado dio positivo.
Duarte fue imputado por abuso sexual seguido de muerte. El hombre se quebró ante el fiscal Garay, y aunque negó haber asesinado a Micaela, aseguró que tuvo relaciones con ella unos días antes, cuando Marta la llevó a su casa para iniciarla sexualmente, al parecer con la idea de prostituirla.
Por su parte Marta Reina había negado estar casada con Duarte y aseguró que no tenía contacto con él hacía 20 años, pero el fiscal especial descubrió que había comunicación entre ellos y que estaban casados. Por esto sospechó que el único medio por el cual el hombre pudo acceder a la chica fue por su madre, por lo que también quedó detenida en la cárcel de mujeres de El Borbollón.


