Comenzó el debate que busca esclarecer la muerte de la pequeña de 3 años por maltrato infantil. Los detalles de la jornada.

Caso Luciana: testimonios, contradicciones y perfiles de los acusados en el primer día del juicio

Por UNO

Por Sebastián [email protected] / @sebasalas_

Con importantes testimonios comenzó el juicio por la muerte de Luciana Rodríguez (3), uno de los casos de maltrato infantil más conmocionante de los últimos años en Mendoza. Se presentaron a declarar las madres de los imputados, Jorge Coco Orellano (36) y Rita Evelin Rodríguez (25), y los médicos que revisaron el cuerpo de la pequeña tras su muerte.

El testimonio más resonante fue sin dudas el de la abuela materna de Luciana, Claudia Rivas, quien apuntó directamente contra el padrastro. “Cuando le preguntaba a Luciana por qué tenía heridas me decía que Coco era malo. Cuando le decía a mi hija no sabía responder y lloraba. Ella le tenía miedo”, manifestó.

La mujer detalló que la pareja en un momento vivía en su domicilio y en una ocasión escuchó gritar a su hija: “Cuando entré la habitación Orellano estaba arriba suyo. Le dije ‘acá golpes no’. El se enojó y se fue. Tiempo después se la llevó a mi hija. La golpeaba en forma permanente”.

Rivas declaró que nunca radicó una denuncia contra Orellano porque los tenía a todos amenazados de muerte, pero que “si hubiera sabido el final de mi nieta la habría hecho”.

Sobre el día de la muerte de Luciana, recordó que esa misma fecha su hija cumplía años y fue hasta la vivienda de calle Entre Ríos de Ciudad a saludarla, cerca de las 22. “Toqué la puerta y sentía que Luna –hermana menor de Luciana- lloraba. Desde adentro Coco me dijo que no estaba mi hija. Me quedé esperando cinco minutos a ver si entraba o salía de la casa pero no la vi”, manifestó.

La abuela de Luciana, Claudia Rivas. Foto: Horacio Altamirano.

Olga Carrizo, la madre del imputado, también se sentó delante del tribunal de la Séptima Cámara del Crimen pero no aportó mayores detalles. Solo dijo que su hijo la fue a visitar tres días antes del crimen y estaba en muy mal estado. También aseguró que Rita Rodríguez lo golpeaba e insultaba: “Una vez le cortó el brazo”, manifestó.

El jefe de pediatría de la Clínica San María, Gastón Fernández, narró que la niña ingresó fallecida al establecimiento y presentaba “varios hematomas y estaba mojada, como si hubiera sido bañada”. “Tenía el síndrome de mapache, que son los ojos morados. Esto sucede cuando el paciente tiene una fractura en la base del cráneo”, recordó. El galeno agregó que presentaba heridas de distintas épocas: algunas eran recientes y otras de al menos una semana antes.

De todas formas, el forense que realizó la necropsia no coincidió con este testigo. Hugo San Martino aseguró que las heridas eran todas recientes, desde 24 horas hasta 3 o 4 días anteriores. El profesional dijo que no presentaba fractura en el cráneo y, entre otras lesiones, presentaba traumatismos en el cerebro y un desgarro en la arteria carótida producido por un estrangulamiento. Este médico volverá a ser citado para que explique los resultados de la necropsia en compañía de las fotos del cadáver.

Apuntaron contra los funcionarios

El testimonio de Claudia Rivas también reveló las presuntas falencias que tuvo la Dinaf durante la vida de Luciana Milagros. Estas declaraciones quedaron en actas y seguramente sean utilizadas en el futuro juicio que se desarrollará contra seis funcionarios por incumplimiento de los deberes.

La abuela de la víctima aseguró que en un momento su otra hija, Romina, tenía la tenencia de Luciana porque lo habían visto a Orellano golpearla con una varilla. “Romina fue a la OAL para pedirle un colchón y una estufa ya que vive en una vivienda precaria y Luciana tenía neumonía. Los funcionarios fueron y en vez de ayudarla le sacaron a la nena y se la devolvieron a Rita”, manifestó. Además, no dudo en considerar que la casa donde vivía Romina era mejor que la vivienda donde murió Luciana.

También aseguró que desde el organismo nunca hicieron un tratamiento por violencia intrafamiliar: “Si hubiera pasado eso, mi nieta estaría viva”.

En varios pasajes de su relato Rivas aseguró que mantenía contacto con Rafael Vizcarra -en ese entonces era operador del OAL y ahora está imputado en la otra causa- quien le dijo que la solución era que su hija regresara con Luciana a su casa, pero la joven no quería “para no seguir teniendo problemas con Coco”.

Los perfiles de los acusados

En todos los procesos judiciales que llegan a esta instancia, el tribunal y las partes les consultan una serie de datos personales a los acusados antes de comenzar a llamar a los testigos. Suelen ser preguntas de rigor, pero en esta ocasión hubo varias respuestas que llamaron la atención.

Por un lado, Orellano aseguró que tiene tres hijos: “Luna, creo que Sharon y la última que no la conozco. Pienso que es mi hija”, dijo en referencia a una pequeña que tuvo Rita Rodríguez mientras estaba detenida.

También aseguró que trabajaba como cuidacoches del casino Enjoy y que consumía alcohol y drogas, más precisamente, “marihuana y alita de mosca”.

Por su parte, Rita Rodríguez, nacida en Córdoba, explicó que tiene cuatro hijos de 9, 3, 2 y 1 año. Aunque luego aclaró que hay dos más que fallecieron, en referencia a Luciana y otro menor que murió por “tos convulsa”.

La joven ratificó que se dedicaba a la prostitución y que consume cocaína y marihuana, incluso actualmente en el penal. Vale aclarar que apenas ingresó a la cárcel ubicada en El Borbollón, Rodríguez comenzó un tratamiento contra los estupefacientes, aunque luego sufrió una recaída.