Micaela Méndez (27) pasó de una vida normal a quedar presa y ver su cara en todos los medios de comunicación bajo el título de "la cómplice del femicidio de Florencia Romano". Sin embargo, con el correr de la investigación su posible participación en el crimen que habría cometido su novio Pablo Arancibia (33) se desdibuja cada vez más. Tal es así que este martes recuperó su libertad.

Hace 7 días la Policía llegó hasta su casa ubicada en el pasaje Berra de Maipú. Primero le hicieron algunas preguntas a ella y a Arancibia sobre el paradero de Florencia. Los sabuesos tenían la única certeza de que la adolescente de 14 años había estado en la tarde del sábado en ese lugar.

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Micaela Méndez no sabía todo lo que había pasado. O tal vez sí. Pero al menos no estaba en lugar ni en el momento en que Florencia Romano era golpeada y degollada. Eso es lo que ratificaron cuatro testigos en el expediente penal y desembocó en el recupero de libertad de la mujer.

La primera persona que aportó esta versión es el mismo sujeto que llevó en su auto a Pablo Arancibia a arrojar el cadáver en calle Alsina -según declaró, creyendo que era un perro muerto-. Es que este hombre detalló que luego llevó al presunto femicida hasta un domicilio del barrio UOCRA en Las Heras donde Micaela Méndez estaba con algunos familiares.

Según la última reconstrucción del caso, la mujer se fue al mediodía de su casa, Arancibia llegó a la noche al mismo lugar- cuando ya habría matado a Florencia Romano- y luego regresaron juntos el domingo. Esto fue avalado por el resto de las personas que estuvieron en esa juntada, en forma elocuente.

Con todos estos elementos, el defensor oficial Rafael Manzur -representa a los dos sospechosos- presentó un escrito en la mañana del lunes pidiendo la libertad de Micaela Méndez. Si bien la Fiscalía de Homicidios tenía 3 días para contestar, en la tarde de este martes decidieron darle la derecha y avalaron que la mujer salga del penal.

Por el momento, seguirá imputada por el femicidio y sometida a la investigación más allá de no estar tras las rejas. Pero de confirmarse que no tuvo ningún tipo de participación en el femicidio, quedará sin ninguna causa penal en su contra. Es que en caso de comprobarse que tras el hecho de sangre Pablo Arancibia se lo confesó y ella guardó silencio, no puede imputarse el delito de encubrimiento agravado -de 1 a 6 años de cárcel- ya que queda eximida por ser pareja del presunto asesino.