Por Catherina Gibilaro
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La fiscal de Delitos Complejos Claudia Ríos Ortiz imputó por el delito de homicidio premeditado por la participación de dos o más personas a un chapista, a su hija y a un ex convicto, 24 horas después de que un examen de ADN confirmara que los restos hallados en El Pastal son del sodero Mario Gómez (53), desaparecido a fines de mayo pasado. La magistrada antes los había acusado por secuestro coactivo.
Los tres imputados son el chapista Fabián Monardez (46), su hija Yamila (23) y un amigo de los dos, un ex presidiario llamado Juan Carlos López(46), quienes fueron llevados hasta el despacho de la magistrada, que les notificó el cambio de la carátula, que agrava aún más su situación. Luego fueron trasladados nuevamente al penal. El próximo paso a seguir por Ríos Ortiz, una vez concluida la instrucción, será la elevación a juicio por homicidio. Con esta imputación de ayer, la sospecha de que Monardez, su hija y López eran los presuntos autores del crimen del sodero tiene puntos fuertes para sostenerse.El asesinato Mario Gómez trabajaba como sodero y era amigo de Monardez, quien era el dueño de un taller mecánico ubicado frente al penal de mujeres de El Borbollón. El 29 de mayo pasado, la víctima, de acuerdo con lo que consta en la instrucción hecha por la fiscal, fue en su camioneta Dodge con la que hacía el reparto hasta la escuela de uno de sus cuatro hijos y desde ahí no se lo vio más. En el expediente figura que Gómez habría mantenido relaciones sexuales con Yamila pese a la oposición del padre de ésta. En un determinado momento, frente a esa presión la joven dio por terminada la relación con el sodero y comenzó a salir con una mujer, a la cual también dejó.A las discusiones continuas entre la pareja se sumó otra mujer y formaron un trío amoroso, lo que dio la punta del hilo para que le investigación del crimen se orientara hacia Monardez, su hija y el ex convicto. Fue una de las parejas de Yamila la que proporcionó datos puntuales de cómo habían asesinado a Gómez y de que luego quemaron su cuerpo para hacer desaparecer cualquier rastro de él. Pero calcularon mal, porque el propio López dijo en la fiscalía dónde llevaron el cuerpo y quiénes participaron en el hecho, que ahora termina en una imputación que prevé prisión perpetua.




