Las metáforas pueden quedar al margen. Lo que comenzó como un robo de cajas de vino a una bodega en Alvear de-sencadenó una verdadera guerra entre policías y delincuentes. Piedras y balas de goma se cruzaban de un lado al otro y por momentos los enfrentamientos fueron casi cuerpo a cuerpo.
El ataque fue en General Alvear y duró más de dos horas. Los vándalos fueron a sacar vino de una bodega durante el sismo. Arremetieron contra los uniformados con grandes piedras y botellas al grito de guerra “este barrio es
Así fue la batalla campal en la que 50 personas hirieron a 13 efectivos policiales
Por más de dos horas la zona de calle Circunvalación y el Bº Soemga fue un área de combate. El saldo que dejó la batalla fue de 13 efectivos lesionados, cuatro de ellos trasladados al hospital Enfermeros Argentinos; un auxiliar de 26 años quedó internado tras ser intervenido quirúrgicamente por una grave herida que sufrió en el rostro cuando una botella le partió la protección del casco y los vidrios le estallaron en la cara provocándole varios y profundos cortes.Los disturbios comenzaron pasadas las 20 del miércoles. Mientras los alvearenses todavía no salían del asombro por el temblor que sacudió a la provincia, un grupo de vándalos aprovechó la confusión para meterse en la bodega Uvasa a sustraer vino en envase tetra y el cuidador hizo lo que debía: solicitó la presencia policial.
Cuando los móviles respondieron al llamado fueron recibidos con una lluvia de piedras. “Este barrio es nuestro” era el grito de guerra que lanzaban los ladrones junto con una catarata de piedras, ladrillos y botellas de vidrio hacia los móviles y después al pelotón de Cuerpos Especiales y al personal de la UEP que debió librar la batalla.Por momentos las fuerzas disuasivas de la policía surtieron efecto. Sin embargo, los malvivientes reorganizaron sus fuerzas, los metros que los separaban se acortaron a centímetros hasta que llegaron a estar enfrentados cara a cara y al final el personal policial se vio rodeado y bajo ataque por medio centenar de personas y no tuvo más salida que replegarse. “La policía utilizó material antidisturbios pero era mucha la gente que tiraba elementos contundentes contra el personal policial. Tengan en cuenta que había más de 50 personas agrediendo a los uniformados. Hay también móviles dañados”, sostuvo el comisario Hugo Lucero, jefe de la Distrital Sur, que llegó hasta General Alvear con un pelotón de Infantería.Los 40 policías de San Rafael más gran parte del personal de las comisarías y dependencias locales se alistaron para realizar una segunda incursión, pero al final la orden acordada por el juez Néstor Murcia, la fiscal Ivana Berdum y el jefe policial fue de retirada.“Vamos a tratar de no originar un mal mayor”, se limitó a explicar el comisario Hugo Lucero.Fuentes oficiales confirmaron que la tensa calma en que quedó sumida la ciudad durante la noche se debió a que la familia que avisó del robo fue amenazada y como sus vidas pendían de un hilo priorizaron que volviera la paz, al lugar, aunque fuera momentáneamente.Sólo una persona fue detenida, un hombre de 40 años que llegó al hospital para recibir atención médica con marcas de perdigones de goma en la espalda.




