Por Leonardo [email protected]
Alberto Chalar (45) fue encontrado sin vida por su inquilino, quien vio salir a un hombre del edificio en cuyo pasillo estaban apilados los electrodomésticos de la víctima. Al instante llegó un fletero que fue llamado para trasladar los objetos. El
Ansiolíticos, un flete misterioso y un hombre extraño, las pocas piezas del caso de la muerte del profesor
Alberto era regente en una escuela de Lavalle y profesor de música en otro establecimiento de Costa de Araujo. Su padre había sido concejal y tenía una tienda de sedería en esa localidad lavallina.
En la mañana de este jueves fue encontrado muerto en su vivienda de calle Córdoba 117 de Capital. Un inquilino del edificio, que llegó a las 6.30, fue quien halló el cadáver. Al abrir la puerta del complejo vio salir a un hombre que llevaba un bolso.
El inquilino ingresó al departamento de Chalar y lo encontró desnudo sobre la cama. En el pasillo del edificio habían quedado apilados electrodomésticos, equipos de música y otros objetos de Chalar. Esta instancia hace presumir que quien estuvo con el profesor de música también quiso robarle.
Sin embargo, el cadáver no presentaba ningún tipo de lesión visible, por lo que en principio se descarta una muerte violenta. De todos modos, la causa del deceso la establecerá la necropsia.
En ese sentido, la fiscal de la causa, Cecilia Bignert, le dijo a Diario UNO que el resultado de laboratorio estará listo dentro de una semana.
Entre la información recabada sobre el profesor de música, sus allegados le contaron a este medio que a fines de diciembre pasado sufrió una crisis de estrés por lo que estaba medicado con ansiolíticos. Este dato sólo reviste interés sobre la especulación de que Chalar tomó algún otro medicamento, voluntariamente u obligado, que le produjo la muerte.
Esta hipótesis sugiere que quien estuvo con Chalar aprovechó la situación para robarle y se vio sorprendido por el inquilino. O como última posibilidad, quiso simular un robo llevando los electrodomésticos hacia el pasillo.
De todos modos, la instancia del robo es muy fuerte, más allá de la causa de la muerte del docente.
Y se fortalece esta pista porque a los pocos minutos de haber llegado el inquilino y de haberse ido del edificio el misterioso sujeto con el bolso, estacionó un fletero en la puerta. Este hombre ya declaró en la causa. Le reveló a la fiscal que lo llamaron poco antes de las 6 para hacer un flete, presuntamente para trasladar los bienes de Chalar pero esto habría sido frustrado con la llegada del inquilino.
Este hombre le alquilaba un departamento a Chalar y eran vecinos. Alrededor de las 22 del miércoles se encontraron en el Club Regatas de donde ambos eran socios. Cada uno había ido en su bicicleta, hablaron durante un rato y cada uno se fue.
Chalar lo hizo hacia su departamento donde aparentemente se reunió con quien o quienes lo vieron por última vez con vida.
“Posiblemente estuvo con más de una persona en el departamento, porque sobre la mesa había cuatro vasos”, confió una alta fuente judicial. Y esta eventualidad tiene su asidero en que el órgano musical de Chalar era de gran tamaño, muy difícil para que sea bajado por la escalera en caracol hasta el pasillo del edificio por una sola persona. No obstante, el inquilino vio salir a un hombre del edificio, a pesar de los cuatro vasos.
Ese hombre debe haber estado manipulando el teléfono celular de Chalar, un Samsung S2. Porque los amigos del profesor de música al ver el edificio por televisión y antes que se conociera la identidad del fallecido, comenzaron a enviarle mensajes de texto y por WhatsApp.
Uno de estos amigos le confió a UNO que la última actividad que registra el WhatsApp de Chalar fue a las 5.23 de este jueves, siendo que murió alrededor de la media noche .
Pero el primer informe científico indicó que el profesor llevaba unas 5 ó 6 horas muerto. Por lo que se presume, que tras el fallecimiento, quien estuvo con Chalar comenzó a bajar los electrodomésticos al pasillo, llamó a un flete para llevárselos y también estuvo manipulando el celular del profesor de música.
El caso tiene muchos interrogantes, cabos sueltos, dudas y pocas certezas. La última hipótesis que maneja la Justicia es la del suicidio, que prácticamente la tiene descartada. Los investigadores creen más en una muerte natural de Chalar y en un aprovechamiento de quien estaba con él, que en la posibilidad de que voluntariamente se haya quitado la vida.


