Una vez más, Andrés Tello vuelve a las calles. A sus 30 años, y con un puñado de causas penales sobre su espalda, el joven recuperó su libertad al quedar desligado en una balacera ocurrida en la triple frontera entre Godoy Cruz, Maipú y Luján de Cuyo.

El joven se encontraba detenido desde los primeros días de octubre. Estaba sospechado de cometer una balacera el 23 de septiembre pasado en el barrio Tres Estrellas, donde Víctor Ríos recibió un disparo en la pierna. Cinco minutos después de ese ataque, Macarena Berdejo (27) también recibió un tiro aunque con peor suerte. La bala le impactó en la cabeza y le terminó quitando la vida días después.

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Macarena Berdejo murió en la triple frontera.

Macarena Berdejo murió en la triple frontera.

Ambos hechos ocurrieron en un conflicto por manejar la venta de drogas en la zona. Andrés Tello había quedado imputado por el primer ataque armado tras ser señalado por la víctima y una testigo presencial. Sin embargo, ambos volvieron a declarar en la causa y dijeron que no fue Tello el atacante.

La propia fiscal del caso, Andrea Lazo, solicitó el sobreseimiento del joven. Es que además en una rueda de reconocimiento no fue señalado por los testigos del tiroteo y no había más pruebas para sostener la acusación. De esta forma la jueza Carolina Rivera le dio la libertad.

No es la primera vez que la Justicia le falla a favor a Andrés Tello, quien en el ámbito policial está marcado como un sujeto peligroso. En noviembre del año pasado quedó absuelto en un juicio federal que investigó el hallazgo de 1.700 kilogramos de marihuana en el barrio San Martín -secuestro récord en Mendoza-. Si bien el hallazgo de la droga se produjo gracias a un enfrentamiento entre él y la Policía -donde incluso amenazó con explotar una granada-, nunca pudo quedar ligado al movimiento de los estupefacientes.

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Familia peligrosa

Andrés Tello es uno de los hijos del tristemente célebre Marcelo Casca Tello. Este hombre, oriundo del barrio Lihué de Guaymallén, fue condenado junto a un ex policía a prisión perpetua en Santiago del Estero a mediados de 2012. El hombre fue sindicado en el asesinato de Michel Agudelo Córdoba, un narcotraficante colombiano que recibió dos disparos en marzo de 2008.

Además de Andrés, el Casca tenía otro hijo conocido en el hampa. Se trata de Marcelo Tuli quien se quitó la vida de un disparo a sus 19 años, en una casa en Guaymallén en 2011. Este joven tenía antecedentes por amenazas, encubrimientos y lesiones.

En tanto que un hermano del Casca, Claudio (32), conocido como Sin Cerebro, fue condenado en 2018 por balear a otro sujeto en Guaymallén.

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